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X. Curso Introducción a la Cooperación en Donostia

Otro año más ya está en #Donostia el Curso de Introducción a la Cooperación y Tecnologías para el Desarrollo Humano !

A través de este curso, brindaremos elementos básicos sobre el Desarrollo Humano y la Cooperación al Desarrollo, y generaremos una conciencia crítica sobre el panorama de desigualdades existentes. También hablaremos sobre las problemáticas tanto en los países del llamado Sur Global como el Norte Global.
Para todo ello participarán diversos ponentes representantes de entidades de la sociedad civil y de la cooperación de Gipuzkoa, que plantearán sesiones con metodologías participativas y de debate, que visibilicen el enfoque de género y que incluyan material complementario que sirva para profundizar en los temas planteados.

El curso está dirigido a: personas de cualquier formación interesadas en adquirir conocimientos básicos relacionados con la cooperación al desarrollo.
Incluirá sesiones de especial interés para estudiantes que pretendan realizar su Trabajo Fin de Grado o Trabajo Fin de Máster en proyectos de cooperación para el desarrollo.

Esta edición se llevará a cabo desde el 5 de octubre al 30 de noviembre de 2018, durante las tardes de los viernes, en la Escuela de Ingeniería de Gipuzkoa.

Más información e inscripciones en:
https://euskadi.isf.es/2018donostiikastaroa/

9 Curso Introducción a la cooperación para el Desarrollo    

Curso que tiene por objeto brindar elementos básicos sobre el desarrollo y la cooperación en el campo de las tecnologías para el desarrollo humano. Ofrece un amplio panorama sobre las desigualdades existentes del mundo globalizado y sobre las problemáticas del desarrollo en particular en los países del Sur.

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Ecofeminismo

Artículo escrito por Noemí Peñalba*

La primera vez que se utilizó el término fue en los años 70, pero mucho antes, la socióloga Virginia Henderson sentó las bases de un movimiento que denunciaba “la apropiación masculina de la agricultura y la reproducción”. El término “ecofeminismo” lo acuñó François D’eabuonne, una socióloga francesa, y lo definió como la crítica a la modernidad desde el feminismo y el ecologismo. Estableció la conexión ideológica entre la explotación de la naturaleza y de las mujeres en el sistema capitalista y patriarcal.
El feminismo pronto se dio cuenta de que naturalizar a la mujer era una herramienta para legitimar el patriarcado, el ecofeminismo entiende que la alternativa no es desnaturalizar a la mujer, sino “renaturalizar” y “reculturalizar” al hombre. Esto se haría ajustando la organización política, relacional, doméstica y económica a las condiciones de la vida, que las mujeres y la naturaleza bien conocemos. Consiste en visibilizar el sometimiento, denunciar la amoral del sistema, invertir el orden de prioridades de nuestro sistema económico y responsabilizar a hombres y mujeres del trabajo necesario para la supervivencia.
En general el ecofeminismo…

  1. Denuncia la asociación que el patriarcado establece entre las mujeres y la naturaleza. La dicotomía mujer-naturaleza y hombre-cultura y la superioridad de la cultura sobre la naturaleza en el patriarcado explican que las mujeres sean consideradas inferiores a los hombres.
  2. Consideran que la dominación y explotación, tanto de las mujeres como de la naturaleza, tienen un origen común, esto situaría a las mujeres en una situación privilegiada para terminar con la dominación.
  3. Propone que el movimiento feminista y el ecologista tengan objetivos comunes y trabajen juntos en la construcción de alternativas teóricas y prácticas.
  4. Reúne reflexiones filosóficas y luchas políticas de mujeres que tienen en común la defensa de la vida humana y del medio natural que la mantiene, desde la defensa de la vida humana y del medio natural que la mantiene, desde posiciones de insubordinación al orden patriarcal.
  5. Denuncia un orden cultural (el patriarcado) y un orden económico (el capitalismo) que invisibiliza, desprecia, violenta y se apropia del trabajo de cuidado de la vida humana, realizado en su mayoría por mujeres, y de los trabajos de la naturaleza que nos permiten la supervivencia.

Dentro de la corriente ecofeminista, cada vez tiene más influencia los movimientos que se están desarrollando en América Latina. El ecofeminismo latinoamericano toma del feminismo sus dos afirmaciones fundamentales:

  1. Que el “género” (entendido como rol que corresponde a cada sexo dentro de una determinada comunidad) es un constructo social y no se deriva necesariamente del sexo biológico.
  2. Que en esta diferenciación de roles (sesgo de género) la primacía ha correspondido al varón, que ha dominado a la mujer (patriarcado) y ha establecido los modos masculinos de comportamiento y/o pensamiento como modelos para toda la humanidad (androcentrismo).

Y presenta dos caracteres que permiten identificarlo con un perfil propio:

  1. La revaloración de las cosmovisiones autóctonas (antiguas).
  2. El énfasis en la praxis de liberación

La brasileña Ivone Gebara es la mayor representante del ecofeminismo latinoamericano. Propone, en conclusión, que “una articulación íntima entre una línea feminista de pensar la vida y una línea ecológica, nos abre no sólo una posibilidad real de igualdad entre mujeres y hombres de diferentes culturas, sino una relación diferente entre nosotros, con la tierra y con todo el cosmos”. Dos conceptos son claves en su enfoque: “experiencia” y “de-construcción”. La experiencia refleja el punto de partida de todas sus reflexiones; la deconstrucción consiste en la crítica a conceptos tradicionales para luego “reconstruir” desde otro lugar.
A continuación nombraré a varias autoras que tratan diversos temas y defienden diferentes hipótesis dentro de la misma corriente. En primer lugar Vandana Shiva, nacida en la India que basa su pensamiento en la religión y filosofía hindúes. Critica el modelo económico hegemónico y que considera que fomenta la plantación de monocultivos que no permitirían la subsistencia de los pueblos al no ser policultivos, con diversas variedades. Una de sus mayores preocupaciones es la pérdida de diversidad y el control comercial de las semillas.

«Vandana shiva 20070610» por Elke Wetzig (Elya) – Trabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.

En segundo lugar, Ariel Salleh tiene una perspectiva más materialista de las relaciones sociales. Propone que se explore la conexión entre las diferencias biológicas de hombres y mujeres y la construcción social que los rodea desde el materialismo histórico ecofeminista.
En tercer lugar me gustaría hablar de Yayo Herrero directora de FUHEM desde 2012, además de ser licenciada en Antropología Social y Cultural, Educadoras Social e Ingeniería Técnica Agrícola. Ella considera que “las mismas causas que están detrás del deterioro de la naturaleza, muchas veces son causas que también agrava en la propia situación de las mujeres.” Que el sistema económico hegemónico, occidental, capitalista, ha hecho reducir el concepto de valor al concepto de precio, para nuestro sistema económico sólo tiene valor aquello que puede expresarse en términos monetarios. Según Herrero, para darle la vuelta al sistema económico habría que, en lugar de construir un sistema económico que se base en la acumulación y la obtención de beneficios, debemos reconstruir la economía haciéndonos tres preguntas: cuáles son las necesidades a satisfacer para TODAS las personas, cuánto se debe producir realmente para ello y qué tipo de actividades y trabajos son los necesarios para sostener esta economía del bienestar.
Finalmente rescato a Alicia Puleo que aboga por un ecofeminismo ilustrado o crítico, inscrito en la tradición de la crítica a la opresión y a la defensa de la igualdad. Afirma que “ser ecofeminista no implica afirmar que las mujeres estén de manera innata más ligadas a la Naturaleza y a la vida que los hombres”, y que “mujeres y ecología no son sinónimos”.

Alicia Puleo. (Foto de Montserrat Boix.Wikipedia)

A modo de conclusión decir que el feminismo es una de las corrientes y de las acciones políticas más controvertidas que conozco, y que realmente remueve conciencias y tripas, por tanto, sus perspectivas, no todas, pero sí muchas, me resultan de un interés enorme. Ya había leído anteriormente sobre el ecofeminismo pero como he podido comprobar que aquí también hay diferentes perspectivas. La existencia de diferentes enfoques o puntos fuertes en un mismo movimiento le da mucha riqueza ya que crea crítica y reflexión, una constante revitalización de la teoría y de la práctica. Por eso, decir que ,sí o sí, el feminismo debería formar parte siempre, de manera trasversal a cualquier proyecto, sea de la disciplina que sea.

Bibliografía

*Este trabajo se engloba dentro del VII curso de introducción a la cooperación que se celebró en Donostia. Al finalizar el curso el alumnado tiene la posibilidad de realizar un trabajo que ahora compartimos. ISF-MGI no tiene por qué compartir las opiniones expresadas en estos trabajos.