Mujeres científicas feministas: encrucijadas e intersticios

Más allá de ver la ciencia y el género como constructo social, ambos sistemas son en sí mismos constructores de realidad. El sistema de género condiciona la producción de verdades y, a su vez, el sistema científico moderno afecta a la producción e identidades de hombres y mujeres. Para profundizar sobre las relaciones que se entretejen entre ambos sistemas, dedicaremos la próxima sesión de la Escuela de Activistas a reflexionar sobre las formas que toma el sistema de género en los mundos científicos, tanto al  producir ciencia como al enseñarla. Para ello, contaremos con Uzuri Albizu, investigadora feminista y profesora de matemáticas en la Facultad de Educación de la UPV/EHU .

Partiendo de la investigación realizada por Uzuri Albizu, examinaremos las vivencias y los discursos de mujeres feministas científicas y educadoras en el ámbito del mundo científico. Profundizaremos en la identidad de las mujeres en los discursos y la práctica científica y nos detendremos en la influencia que tiene todo ello en las ideologías feministas. Si te interesa reflexionar en colectivo sobre este tema, te invitamos a la sesión del próximo jueves 27 de febrero.

Para participar, envíanos un correo electrónico a hezkuntza(arroba)euskadi.isf.es indicando en el asunto ESCUELA DE ACTIVISTAS y señalando la motivación de participar. Para poder asistir, no es necesario haber acudido a sesiones anteriores de la Escuela de Activistas. ¡Te esperamos!

Sesión: Mujeres científicas feministas: encrucijadas e intersticios

Imparte: Uzuri Albizu

Fecha: 27 de febrero de 2020, jueves

Hora: 17:00-19:00

Lugar: Escuela de Ingeniería de Bilbao, aula P1G1

Idioma: euskera

Las empresas de la muerte no son bienvenidas UPV/EHU, ¡detén la colaboración con la industria armamentística!

Hoy, 6 de febrero, nos hemos concentrado en las puertas de San Mamés con motivo de la Jornada de empleo y presentación de empresas organizada por la Escuela de Ingeniería de Bilbao de la UPV/EHU. La razón de dicha protesta es que, en esta actividad en la que se muestra al alumnado posibles salidas profesionales, se encuentran varias empresas con actividades en la industria armamentística.

En la presente jornada, alumnas/os y graduadas/os tendrán la oportunidad de entablar contacto con algunas empresas con actividades relacionadas con el desarrollo armamentístico, tales como Sener o ITP. De esta forma, se intenta normalizar el trabajar y tener colaboraciones con empresas participes de forma directa o no tan directa en la destrucción de otros pueblos. Frente a esto, queremos manifestar que, bajo la excusa del trabajo, de la investigación o del desarrollo, no todo es legítimo. Desde la dirección de la UPV/EHU son frecuentes las menciones a los valores, la ética, la responsabilidad social, el respeto… pero, al parecer, no supone mayor problema tomar parte en actividades que tienen como consecuencia la muerte y destrucción a miles de kilómetros de aquí, canalizando una parte del conocimiento desarrollado en la universidad pública hacia las mismas.

Este tipo de eventos no son nuevos, como tampoco lo son las colaboraciones con la industria armamentística y el militarismo por parte de la UPV/EHU y, especialmente, por parte de la Escuela de Ingeniería de Bilbao. Estos últimos años la UPV/EHU ha organizado algunos seminarios con el Ministerio de Defensa1, ha participado en la regata para realzar la figura de Elcano mediante la presencia del velero El Saltillo junto a un buque de la Armada2, es parte de la Plataforma Tecnológica Aeroespacial Española junto a diversas entidades del Ministerio de Defensa y la industria armamentística3, y tiene acuerdos y colaboraciones con diversas empresas con participación en la industria armamentística para la investigación y para la realización de prácticas por parte del alumnado.

En este sentido, la postura de la dirección es hipócrita, negando unas relaciones que están en algunos casos documentadas y disponibles (en cualquier caso, la mayoría de contratos y colaboraciones no son de acceso público; de serlo, la lista sería más extensa), argumentando que están dentro de la legalidad o que no están dirigidas a actividades bélicas. Por poner un ejemplo, en la sesión del Claustro universitario de noviembre de 2019 se formuló una pregunta en relación a la política de investigación e innovación y las practicas responsables enunciadas por el equipo de gobierno, inquiriendo si dichas prácticas responsables incluyen no colaborar con empresas y entidades relacionadas con la industria armamentística. La respuesta fue negar la mayor, indicando que, hasta el momento, no se ha considerado necesario adoptar ese tipo de medidas porque no se han realizado colaboraciones entre la UPV/EHU y otras entidades que tengan relación con la industria armamentística. Pero la negación no puede ocultar la realidad.

Por todo ello nos hemos concentrado hoy aquí, para decir que no son bienvenidas las empresas que se enriquecen sobre la destrucción de otros pueblos y la muerte de personas, para pedir que la dirección de la UPV/EHU deje de mirar a otro lado y/o justificar dichas colaboraciones, y para exigir que suspenda las relaciones con empresas y entidades ligadas al militarismo y la industria armamentística.

Que el lema de la UPV/EHU no sea “Gerra eman eta zabal zazu”.

Plataforma “UPV/EHU, moztu kolaborazioa”

DIVERSIDAD SEXUAL Y DE GÉNERO

Artículo escrito por Pamela Gusqui Machado, estudiante del XX. Seminario de Desarrollo, Cooperación y Tecnologías para el Desarrollo Humano

A lo largo del tiempo, la sexualidad, la identidad sexual y áreas similares han sido objeto de discusión de argumentos a favor o de rechazo, de que es lo correcto o que es lo que va en contra del modelo implantado en la organización social basada en el fundamentalismo identitario.

Actualmente existe una amplia información sobre el universo de la sexualidad y sus diferentes matices, que se va ampliando cada vez más, a pesar de tener acceso a tanta información ¿Qué tanto sabemos sobre Diversidad Sexual y de Género (DSG)? Comenzamos con la base de que el sistema desde pequeños nos ha implementado la idea en nuestro cerebro en que existen hombres y mujeres, de género masculino y femenino, heterosexuales y como algo arriesgado y abiertos de mente se ha dicho que existen personas homosexuales, con dicha información, empecemos con preguntas “tan simples”, ¿Cómo te defines? ¿Qué es para ti diversidad? ¿Qué es sexualidad? ¿Qué es Diversidad Sexual de Género? Ahora que te las planteas ves que estas dudas que durante muchos años se han hecho muchas personas, su respuesta han sido basadas siguiendo un modelo dominante la “heterosexualidad” y un asunto binario.

Fernando Altamira menciona que la DSG, desde el marco de un modelo de Desarrollo dominante viene dado desde donde él llama la triada de la exclusión, que es neoliberal, etnocéntrico y heteronormativo. Con base en la heteronormatividad se rige un sistema que controla o que piensa que puede hacerlo, estableciendo lo que está bien o lo que está mal, determinando lo que queda fuera (extramuros) o dentro (intramuros) del sistema. Lo que pocos vemos es que esto no solo afecta a la comunidad LGTBI, o al tipo de sexualidad, identidad o género con el que te identifiques, pues este es un sistema que se le ha atribuido el derecho a ubicarte como pieza de un puzle que si no encajas en un determinado estereotipo te excluye. Cuando algo se escapa a las categorías se sexo, de género o de erotismo produce que exista rechazo, no aceptación de la sociedad, ataques homofóbicos o incluso una lucha interna en querer encajar en el estereotipo ideal. Añadido a esto se ha podido ver que este modelo binario ha incidido en la toma de decisiones de organizaciones, gobiernos, religión, ONG, y un amplio etcétera, lo que te hace pensar ¿realmente nos estamos planteando como sociedad un modelo alternativo al dominante?

Como una solución alternativa se plantea la interseccionalidad, la cual permitiría identificar la vida de aquellas personas que no se enmarcan en una línea y que no entran en un grupo identificado, con esto se busca que la diversidad y la no normatividad puedan interpretarse como un derecho a la diferencia y a la singularidad de cada ser humano, que las etiquetas sean necesarias para identificar a los grupos que existen, más no para enfrascarlos en un determinado modelo.

Puede no ser una tarea sencilla, ya que es revolucionar y evolucionar lógicas culturales que se han manejado y enraizado durante siglos, pero debemos ser el cambio que queremos ver, debemos ser parte de la cooperación transformadora no normativa, de una manera que no sea el modelo dominante quien marque el compás a bailar y entender que un aporte por más pequeño que sea, repercutirá en la sociedad. Aunque consideres que entras en el modelo dominante, o si estas en el margen, o que cumples con los estereotipos de la sociedad, o si eres LGTBI, es un trabajo que debe realizarse conjuntamente, el entender y transmitir que no todo es blanco o negro, no existe algo bueno o malo, y sobre todo que no es un tema binario, que en la Diversidad Sexual de Género, somos personas interseccionales con diferentes matices.

Reflexión sobre economía ecológica

Artículo escrito por Iñigo Ubierna

En primer lugar cabe destacar que la económica ecológica empieza a adquirir una mayor relevancia en los últimos años, gracias al aumento de la consideración de la población sobre la crisis ambiental a la cual nos estamos enfrentando. Es por eso, que somos conscientes que se debe de llevar a cabo una transición energética, ya que el modelo energético actual difícilmente pueda seguir siendo viable durante más tiempo, aunque no en la medida que lo deberíamos de ser. 

Por esto mismo, de primera mano todos nos debemos hacer una reflexión sobre la cantidad de recursos que empleamos y la necesidad de utilizar los mismos, ya que muy difícilmente sin reducir nuestras necesidades (si, digo necesidades porque en eso lo hemos convertido) dificilmente se puede resolver algo. 

Encuentro muy complicado definir la forma de frenar la situación actual, llevando a cabo medidas duraderas, ambientalmente sanas y económicamente viables. Ya que, la tecnología existente demanda gran cantidad de recursos y ambientalmente no termina de ser sostenible, ya que tanto en el lugar de extracción de los materiales necesarios para su construcción como durante su vida útil no suelen ser sostenibles. Además si incluimos la variable social, la complejidad aumenta considerablemente. 

En mi opinión, la solución a los problemas que presentamos no radica en un único modelo como la electrificación de la producción energética (calor, movimiento..) como se está planteando en muchos casos, como los hemos conocido hasta ahora, empezamos con la biomasa, seguimos con el carbón y petróleo y actualmente estamos agotando las reservas de gas natural. Por esto mismo me imagino un futuro con un amplio rango de tecnologías variables y eficientes en base al lugar de aplicación de la misma. Ya que mediante la eficiencia y en la optimización de los recursos quizás tengamos una oportunidad. Aunque deberemos de buscar el nexo común entre todas las tecnologías para evitar las perdidas energéticas (aumento de CO2), materiales (finalización de los recursos), sociales( reducción de los derechos) 

Para finalizar, creo que se trata de un tema al que se le da una importancia muy pequeña y realmente tiene implicaciones muy notables a todos los niveles de nuestra sociedad, por lo que animaros a darle una vuelta y comentarlo con amigos y demás, para que en un futuro no muy lejano tenga una mayor relevancia, que los rescates a los bancos, el desarrollo del turismo y otras grandes distracciones.

Tecnologías para el Desarrollo Humano

Artículo de Ondiz Zarraga

Cuando pensamos en la ciencia, solemos imaginarla como algo pulcro, ordenado y objetivo, ajeno a la irracionalidad y subjetividad que caracterizan a la sociedad. Su hija, la tecnología, comparte en nuestra visión esas mismas características, aparte de una personalidad propia que la lleva a evolucionar de manera ajena al ser humano, que se ve en la necesidad de adaptarse a ella.

Esta concepción de la ciencia y la tecnología nos permite a los ingenieros olvidarnos de que somos personas y de que, como tales, acarreamos un contexto, y, así, vivimos felices en nuestro pequeño mundo de respuestas exactas. Pero es peligrosa. Especialmente cuando la mayor parte de los problemas que sufre actualmente la humanidad (acceso al agua y a la energía, gestión de residuos …) son problemas tecnológicos y somos precisamente las personas técnicas las que estamos tomando decisiones que empujan al mundo en una dirección concreta. Lo hacemos, además, tendiendo a la intervención tecnológica, sin pensar antes en las implicaciones éticas, considerando cualquier efecto negativo que hemos provocado un daño colateral inevitable.

Me pregunto por esto si de verdad pretendemos que la ingeniería sirva a su objetivo de resolver los problemas de la sociedad. Si es así, necesitamos empezar a incluir otros aspectos en nuestros análisis. De la misma manera que discutimos los aspectos económicos y técnicos de cualquier artefacto, deberíamos preguntarnos quién tiene acceso a la tecnología que estamos desarrollando y a quién deja fuera, a los intereses de quién responde, si debemos crear algo solo porque se pueda y otras cuestiones complejas que nos afectan y que solemos obviar por no considerarlas parte de nuestro trabajo.

No tenemos excusa: las herramientas tanto teóricas como prácticas que necesitamos en muchos casos ya existen. Pienso, por ejemplo, en las tecnologías adecuadas, un concepto que nos acompaña desde los 70 y que jamás oí mencionar en mis diez años de educación técnica. Voy más allá: la única vez que me hablaron en un ambiente académico de la (no) neutralidad de los saberes científicos y los intereses que tienen detrás o se cuestionó el papel que tiene la tecnología en la sociedad fue en una clase de filosofía cuando tenía quince años.

En definitiva, creo que para hacer bien nuestro trabajo no necesitamos respuestas más exactas sino mejores preguntas. Solo cuando empecemos a preguntarnos explicítamente por qué hacemos lo que hacemos dejaremos de disfrazar de decisiones técnicas aquellas que son en esencia éticas y políticas.

Ruta de Economía Social y Solidaria por Bilbao

Del mismo modo que lo consiguieron Papá Noel y San Valentín, el Black Friday se ha instalado en nuestras vidas convirtiéndose en una fecha más señalada en el calendario del consumismo.

El Black Friday, de su origen estadunidense viernes negro, es una importación de los Estados Unidos para incitar a las compras compulsivas el último viernes de noviembre a través de ofrecer descuentos en el precio de los productos. La ciudadanía, bajo la percepción de que la oferta estará disponible solo ese día, se ve incitada a comprar, sin plantearse si realmente necesita ese artículo, si verdaderamente su precio es menor que el resto del año o los impactos que tiene su producción.

Se trata de un evento impulsado por las empresas transnacionales que simboliza la expresión más cruda del modelo capitalista, que provoca un consumismo frenético en los países del llamado norte a costa de una condiciones laborales y humanas degradantes para las trabajadoras de las fábricas donde se producen estos artículos, especialmente ropa y tecnología. Si de por sí las condiciones de estas trabajadoras se caracterizan por salarios muy bajos, jornadas laborales excesivamente largas o falta de seguridad, entre otras; para cubrir la sobreproducción que representa un día como el Black Friday, tienen que hacer jornadas aún más largas y trabajar bajo presión para llegar a los pedidos establecidos por las marcas. Mientras aquí nos beneficiamos de los descuentos en los precios, en otros lugares del planeta sufren los descuentos en derechos humanos.

Cabe señalar también los impactos medioambientales de la sobreproducción y del sobreconsumo. Según datos de Arjen Hoekstra, el creador del concepto de la huella hídrica, para la producción de unos vaqueros se utilizan 10.000 litros de agua. En relación a la tecnología, según investigadores de la universidad Rey Juan Carlos publicadas en el artículo La cara oculta de la sociedad de la información: el impacto medioambiental de la producción, el consumo y los residuos tecnológicos, en la revista Chasqui,  para fabricar un teléfono móvil de 80 gramos se emplean 44,4 kg de recursos naturales (entre extracción de materias primas y compuestos empleados en su producción). En los últimos diez años se han producido 7.100 millones de smartphones.

A pesar de estas consecuencias, la ciudadanía seguimos llenando las tiendas y la plataformas de venta por internet en épocas de rebajas. Según datos publicados en El País, el año pasado el gasto medio hecho a través de internet el día del Blach Friday fue de 149,24 euros, un 45% más que en la edición anterior.

En contraprogramación con este consumo que promueve el neoliberalismo, desde Ingeniería Sin Fronteras queremos visibilizar que existen alternativas, que existen maneras de producir sostenibles tanto con el medio ambiente como con las personas, sus derechos, las maneras de decidir y de hacer. Por eso, el próximo viernes 29 de noviembre organizamos una ruta de Economía Social y Solidaria por el casco viejo de Bilbao, para dar a conocer proyectos que nos permiten hacer un consumo ético y responsable. Visitaremos una cooperativa energética, una cooperativa de la telecomunicación, una banca ética, un grupo de consumo de alimentos y un espacio sociocultural autogestionado.

¿Te apuntas?

Realidades LGTBIQA+ en el mundo científico-tecnológico: opresiones y resistencias

Diversos estudios nos hablan de una infrarrepresentación de la comunidad LGTBI en los ámbitos de la ciencia, la tecnología y la innovación. Si a ello sumamos la capacidad de la heteronorma para calar en la práctica científica, racionalizando y naturalizando discriminaciones, nos encontramos con un sector que no está siendo capaz de crear entornos seguros y abordar la realidad en toda su complejidad y diversidad. Con este diagnóstico de partida, nace PRISMA, Asociación para la Diversidad Afectivo-sexual y de Género en Ciencia, Tecnología e Innovación, que trabaja para desarmar discursos LGTBfóbicos y crear espacios inclusivos en la Ciencia.

De la mano de PRISMA, dedicaremos la próxima sesión de la Escuela de Activistas a indagar sobre la situación de la diversidad afectivo sexual y de género en el entorno científico. Bajaremos a nuestras experiencias para nombrar discriminaciones y visibilizar ejemplos en los que la comunidad científica se ha movilizado para impedir la discriminación al colectivo LGTBIQA+. Para profundizar en los análisis y propuestas que se trabajan desde PRISMA, nos acompañará Javier Armentia, divulgador científico y actual director del Planetario de Pamplona. Si te interesa reflexionar en colectivo sobre este tema y conocer el trabajo y avances del colectivo PRISMA te invitamos a la sesión del próximo jueves 28 de noviembre.

Para participar, envíanos un correo electrónico a hezkuntza(arroba)euskadi.isf.es indicando en el asunto ESCUELA DE ACTIVISTAS y señalando la motivación de participar. Para poder asistir, no es necesario haber acudido a sesiones anteriores de la Escuela de Activistas. ¡Te esperamos!

Fecha: 28 de noviembre de 2019, jueves

Hora: 17:00-19:00

Lugar: Escuela de Ingeniería de Bilbao, aula P1G1

Educación para la Transformación Social

Artículo escrito por Leire Jauregi, estudiante del XX. Seminario de Desarrollo, Cooperación y Tecnologías para el Desarrollo Humano

A veces resulta difícil cuestionar este sistema en el que vivimos y tan asimilado tenemos, esta vez toca analizar más concretamente el ámbito de la educación con la ponente Amaia del Rio, equipo de educación de Hegoa.

Desde el momento en el que nos escolarizamos ya emprendemos nuestra etapa de aprendizaje académico que estará marcado por unas pautas muy concretas: estudia mucho y obtendrás buenos resultados para poder tener un buen trabajo, a poder ser de algo que te guste, con un alto cargo y ganarás mucho dinero, y así tu vida será más completa y feliz. Y si no vales para esto… buena suerte.

Este modelo de aprendizaje que se utiliza tanto en las escuelas como en las universidades, contribuye a la modernidad capitalista que tiene como características el progreso y el individualismo, que no hace más que aumentar las desigualdades en todo el mundo.

El progreso va muy ligado al desarrollo y, ¿qué es el desarrollo? La necesidad de crecer o expandirse, lo que a pesar de que conlleve un incremento del capital también traiga consigo otras muy malas consecuencias, como la desigualdad entre las personas o el gran impacto medioambiental.

También hacemos hincapié en las diversas crisis actuales. La crisis social, poniendo de principales protagonistas a las mujeres y la lucha feminista, la crisis climática, la crisis económica, la crisis política en la que describimos el sistema en el que vivimos como “una democracia de baja intensidad”, la crisis cultural que está muy ligada a la sociedad de consumo a la que estamos acostumbrados en la que consumir te da la felicidad, y por último la crisis del conocimiento científico, en la que se plantea la duda de si la ciencia es también una cuestión de política y el gran papel que desempeña la ciencia de occidente frente al resto de países.

Y si cuestionar todo esto es difícil mucho más será cambiarlo. Lo que está claro es que no podrá ser un proceso a corto plazo y que la receta no será fácil de encontrar, costará arduo trabajo a base de ensayos que hagan frente a lo dominante. Y a su vez es importante ir adquiriendo conocimientos y no solo del nuestro (occidente), si no también beber de las fuentes de sabiduría de otros países y culturas.

Innovación Social Digital: por una tecnología que ponga la vida en el centro

En los últimos años han proliferado aplicaciones y comunidades digitales que están revolucionando nuestra forma de organizar nuestro ocio y consumo. Sabemos que muchas de ellas están ligadas a rebajas en derechos laborales, suponen un ataque al comercio local o alimentan el proceso de precarización de la vida en el que estamos inmersas. ¿Te suenan Uber, Glovo o AirBnb? Sin embargo, hay vida más allá de estas aplicaciones. Desde la Innovación Social Digital se promueven iniciativas que apuestan por la reciprocidad, la cooperación y la ayuda mutua. Experiencias ligadas a la economía social y colaborativa y al acceso abierto. ¿Te gustaría conocer qué experiencias existen ya en este sentido?

Para profundizar en los valores de la Innovación Social Digital y conocer algunos de las experiencias que ya están apostando por la transformación social, contaremos con la participación de Joseba Sainz de Murieta, voluntario de MGI-ISF. Si te interesa reflexionar en colectivo y poder acercarte a un mapeo de iniciativas que operan bajo los principios de la Innovación Social Digital, te invitamos a la sesión del próximo jueves 31 de octubre. 

Si te interesa participar, envíanos un correo electrónico a hezkuntza(arroba)euskadi.isf.es indicando en el asunto ESCUELA DE ACTIVISTAS y señalando la motivación de participar. Para poder asistir, no es necesario haber acudido a sesiones anteriores de la Escuela de Activistas. ¡Te esperamos!

Estirar la memoria para contactar con las raíces de nuestro racismo

En la invitación a la última sesión de la Escuela de Activistas decíamos que el lenguaje construye realidad, que a través de él “se normaliza, se invisibiliza, se transmite ideología…”. Pero no nos olvidemos de que la relación es bidireccional: la realidad también construye lenguaje. Desde ese enfoque iniciamos el taller ”Por un lenguaje (feminista) no racista”. ¿Cuáles son entonces las realidades que explican nuestro racismo? ¿De dónde viene y cómo ha sido capaz de impregnar nuestra forma de comunicarnos? ¿En qué momentos de nuestra historia colectiva hunden sus raíces las estructuras que explican el racismo presente en nuestro imaginario? Volteemos nuestra mirada hacia el pasado… 

En una conexión directa con nuestra infancia, Gladys Giraldo, facilitadora del taller, nos pide que cantemos la canción del Cola-Cao. La gente que hemos crecido por las latitudes del Norte Global nos la sabemos perfecta, ante el asombro de las personas latinoamericanas que conforman el grupo. El legado del colonialismo está aquí, está en nuestros recuerdos, en el presente y se hace materia. Antes de iniciar el viaje para deconstruir el racismo que habita en nosotras, es importante establecer las conexiones de la historia con lo que ahora somos y tenemos. Por eso, vamos a seguir estirando nuestra memoria.

En nuestras calles hay señales por todas partes. En Gasteiz, el Palacio Zulueta es reflejo del patrimonio que acumuló Julián de Zulueta “el último negrero de Cuba”, uno de los mayores traficantes de personas de nuestra historia reciente. Con altos cargos tanto en instituciones cubanas como españolas, Zulueta llegó a tener un “censo” de esclavos que superaba la cifra de 2000 personas. ¿Cuántas de nosotras se han detenido a admirar la belleza aquitectónica del edificio? ¿Cuántas hemos indagado sobre el origen de ese patrimonio? El colonialismo no es ajeno a nosotras, nos explica y nos interpela a mirar de frente unos privilegios que no soltamos como sociedad. De nuevo, la invitación es estirar la memoria para encontrarnos de frente cómo lenguaje, comunicación y memoria hunden sus raíces en un racismo que si quiera comenzamos a atisbar.