El cuerpo como primer territorio. La interseccionalidad entre las luchas por la defensa del territorio y de la diversidad sexual y de género

El pasado jueves tuvimos el placer de organizar una mesa redonda de intercambio de experiencias entre defensoras de El Salvador y de Euskal Herria en la que conversamos con José Fausto Gámez, de Brisas del Campo (El Salvador), Aleja Menjívar, Secretaria Nacional de Diversidad Sexual y de Género del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (El Salvador) e Idily Mérida, técnica de educación de Lumaltik (Guatemala – Euskal Herria).

Con la finalidad de continuar con el proceso de reflexión y diálogo entorno a la incorporación de la perspectiva de la diversidad sexual y de género en la lucha por la defensa del territorio, planteamos a las ponentes cuatro preguntas que nos ayudaron a conocer sus experiencias de lucha y su posicionamiento. En el siguiente texto os presentamos algunas de las ideas surgidas en el conversatorio mantenido con las tres invitadas. 

 ¿Cómo viven las personas LGTBIQ+ la lucha por la defensa de sus territorios?

La violencia a la comunidad LGTBIQ+ es estructural y  muchas personas han sufrido agresiones y amenazas por su orientación sexual o identidad de género. Las luchas se llevan con dolor y sufrimiento, pero el acercamiento con el feminismo comunitario ayuda a la sanación y a vivirlo de una manera colectiva y con alegría. Son procesos de duelo y dolor pero también de fuerza y valentía.

Al principio, algunas no vinculaban la lucha LGTBIQ+ con la defensa del territorio, ya que relacionaban la defensa del territorio únicamente con la lucha contra el extractivismo. Pero luego vieron que territorio no es sólo la tierra, sino que también es el cuerpo. Y cuando cogemos consciencia de eso, entendemos que el cuerpo también es un instrumento de lucha política.

¿Las luchas por la defensa del territorio y por la defensa de los derechos LGTBIQ+ se pueden unir o habría que priorizar una de las dos?

Si continuamos con esta idea del cuerpo como primer territorio se puede afirmar que las dos luchas van a la par, que no se puede priorizar una ante otra porque defender el cuerpo es defender el territorio. Es una visión interseccional.  

El mejor ejemplo de ello está en las personas trans. Al poder trascender el género y tomar decisiones sobre su propio cuerpo, igual que se hace desde el derecho al aborto, se ve el territorio desde una visión de cuerpo-territorio, el lugar donde se unen ambas luchas. Así, las dos luchas están unidas y articuladas.

¿Se puede decir que existe un colonialismo del norte también en esta lucha por los derechos LGTBIQ+ y del territorio?

Hay un acumulado histórico de exclusión estructural, de segregación… que se refuerza en el sistema capitalista. El binarismo hombre/mujer también viene por ese colonialismo y la gente disidente de género parece que no existe. A todo eso se añaden aires clasistas, con principios de exclusión… sin lugar a dudas es parte de un sistema de dominación

El sistema capitalista tiene diferentes métodos para controlar nuestros cuerpos. Ese acumulado histórico que nos ha sido impuesto y que quiere hacernos creer que en el norte está lo bueno. En el Sur existe mucho avance en materia de derechos humanos y a veces intenta ser invisibilizado por la misma construcción del sistema.

La cooperación internacional también ha tenido parte de responsabilidad al intentar establecer normas sin entender las maneras de funcionar de las comunidades, sin tener en cuenta las cosmovisiones.

A las estructuras colonizadoras y de poder les incomoda el hecho de que no exista en el sur un patrón establecido para sus intereses (lgtb, indígenas..)

Continuando con el tema de la cooperación internacional, ¿Existen modelos de trabajo que incluyan a todas las personas en su diversidad, sin dejar a nadie fuera?

En el caso de la población LGTBIQ+, hay muchas más condicionantes. Históricamente estamos excluidas del sistema educativo, de la justicia, del acceso a sanidad… Cuando llega la cooperación a nuestros territorios y empiezan a desarrollar proyectos, rara vez se involucra o se contrata a personas LGTBIQ+ para que desarrollen esos proyectos. Y cuando se contrata hay unos estándares super altos, la línea de medición es muy alta. 

Muchas veces la cooperación sólo escucha para completar sus indicadores, pero no para cambiar sus vidas. Hay que dar un giro al trabajo de la cooperación y que se enfoque más en transformar su entorno.

En este sentido sí que existen modelos de trabajo más incluyentes. Por ejemplo, un modelo es el de no trabajar con procesos familiares sino con procesos comunitarios. No se puede destruir el constructo de la familia de la noche a la mañana, puesto que la familia también es parte de la comunidad, pero a la hora de trabajar es importante que sea a nivel comunitario.

Claves para integrar la perspectiva de la Diversidad Sexual y de Género

Para realizar una cooperación transformadora es necesario incorporar la perspectiva de la diversidad sexual y de género, pero no como una suma de ejes transversales que dan puntos en la formulación de los proyectos, sino desde una verdadera mirada interseccional. Bajo esta idea se desarrolló la charla con Fernando Altamira en la que pudimos dialogar sobre cuáles son las claves para incorporar esta mirada en nuestras entidades.

Algunas organizaciones hace tiempo que nos preguntamos cómo hacerlo, cómo incluimos la diversidad sexual y de género en proyectos que abordan otros conflictos, cómo nos revisamos de arriba a abajo para hacer frente a la heteronormatividad que nos atraviesa. Otras entidades, en cambio, son mucho más rígidas con esta temática. Sin embargo, en unas y otras sobrevuelan multitud de excusas en forma de obstáculos que impiden abordar el tema con la urgencia y prioridad que requiere. Bajo el argumento de que hay otras necesidades más importantes, o que la mirada LGTBI puede desviar a nuestra organización de su foco de lucha, se deja de lado esta tarea, obviando que vivimos en un sistema atravesado por una triada de dominación, un modelo de tres cabezas (neoliberal, etnocéntrico y heteronormativo) que necesitamos mirar en toda su complejidad para poder hacerle frente. 

Porque, ¿qué pasa si no incorporamos la diversidad sexual y de género? Podría parecer que no hacerlo significa tomar una postura de neutralidad. Sin embargo, Fernado nos demuestra que no es así, que no incorporar esta perspectiva significa perder la oportunidad de hacer de nuestras organizaciones lugares habitables para todo el mundo; significa otorgarle omnipresencia a la heteronormatividad y dejar fuera todo lo que queda al margen.

Y entonces, la pregunta del millón: ¿cómo lo hacemos? ¿cómo incorporamos la diversidad sexual y de género? Según Fernando, del mismo modo que cuando queremos incorporar la perspectiva de género, haciéndonos las mismas preguntas pero ampliando la mirada a la diversidad de sexualidades, de cuerpos, de identidades…. En primer lugar, sería conveniente pensar qué preguntas nos vamos a hacer para visibilizar todas las opresiones. Por ejemplo, si trabajamos el  derecho humano al agua, ¿Qué vamos a preguntar? ¿A quién le vamos a preguntar? ¿Con quién vamos a hablar? ¿A quién estamos dejando fuera? Si la población con la que trabajamos son familias de estructura «tradicional-normativa» seguramente estemos dejando fuera a aquellas personas que han sido expulsadas de éstas por su orientación sexual.

Por otro lado, más allá de vincularnos con colectivos que tienen la lucha por la diversidad sexoafectiva como su eje central, también tenemos la tarea de apoyar a otras organizaciones que no son LGTBI a que incorporen esta mirada, porque sino podría parecer que el trabajo de incorporar la perspectiva de diversidad sexual y de género recae solamente a los colectivos LGTBI. Como si sólo los colectivos feministas tuvieran que integrar la perspectiva feminista.

Seguiremos caminando, abiertas a nuestra propia transformación.

Visibilización de las interseccionalidades entre la defensa del territorio y la realidad LGTBIQ+

Desde ISF-MGI estamos iniciando un proceso en busca de abrir caminos que permitan abordar los conflictos que la invisibilización de las personas LGTBIQ+ ha generado en las luchas sociales y en la cooperación (incluso aquella que se autodefine como “no normativa”).

Vivimos en un sistema atravesado por una tríada de dominación, un modelo de tres cabezas (neoliberal, etnocéntrico y heteronormativo) que necesitamos mirar en toda su complejidad para poder hacerle frente. Sin duda ha habido avances en la incorporación de un enfoque de Diversidad Sexual y de Género (DSG) en la cooperación no normativa, pero las resistencias que se siguen percibiendo nos animan a seguir impulsando procesos en los que abordar el tema en profundidad. 

A su vez, en el diálogo con agentes del Sur, las defensoras de derechos humanos de la comunidad LGTBIQ+  se encuentran en doble condición de vulnerabilidad por la discriminación que sufren y por su labor como defensoras. Así, las personas defensoras en América Latina son objeto de continuas amenazas que en algunos casos acaban en asesinato. En este sentido, El Salvador es uno de los países con niveles más elevados de crímenes de odio, apología del odio y discriminación, así como asesinatos y persecución contra activistas LGTBIQ+.

Siguiendo con la situación en El Salvador, según datos publicados por Amnistía Internacional, son frecuentes los abusos, intimidación y violencia a las personas LGTBIQ+ a causa de su orientación sexual o identidad de género, en particular, a las mujeres trans que a menudo enfrentan grandes obstáculos para acceder a la justicia debido a la discriminación que recae sobre ellas además de sufrir violencia y extorsión a manos de las maras. Al no poder hallar protección ni justicia, algunas personas LGBTIQ+ huyen del país por ser el único modo de dejar atrás la violencia.

¿Cómo viven las personas LGTBIQ+ la lucha por la defensa de sus territorios? ¿Pueden unirse las dos luchas?

Con la finalidad de reflexionar y seguir cuestionándonos sobre estos temas, abrimos un proceso de visibilización de las interseccionalidades entre la defensa del territorio y la realidad LGTBIQ+. Para ello, hemos organizado dos jornadas de intercambio de experiencias para abordar el tema desde distintos enfoques. La primera fue el pasado 23 de marzo; de la mano de Fernando Altamira, hablamos de Incorporar la Diversidad Sexual y de Género en la cooperación y educación transformadoras no normativas.

Y para el jueves 29 de abril hemos preparado una sesión de cine-foro con compañeras de Centroamérica. Después de ver dos cortos sobre Defensoras de la diversidad sexual y del territorio, hablaremos con José Fausto Gámez Morales de la organización Brisas del Campo (El Salvador), con Aleja Menjívar, activista LGBTI y Secretaria Nacional de Diversidad Sexual y de Género del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (El Salvador) y con Idily Mérida, técnica de educación de Lumaltik (Euskal Herria).

NO ESTAMOS SOLAS

Una defensa de la vida desde una apuesta colectiva de la vida No estamos solas. Es el título del documental pero también es la idea que nos quisieron transmitir María Aizpuru y Marta Rivas en el coloquio posterior. La violencia y vulneración de derechos humanos que sufren las defensoras de derechos humanos no son casos […]

No ESTAMOS SOLAS. Cine-foro documental sobre las mujeres defensonas de derechos humanos en Mesoamérica.

La defensa de los derechos es un camino duro y lleno de obstáculos para muchas mujeres de Mesoamérica. Las mujeres defensoras en Mesoamerica son objeto de continuas amenazas que en algunos casos acaban en asesinato. El caso más mediático fue el de Berta Cáceres en 2016, asesinada por su defensa de los bienes comunes, del derecho al agua y del pueblo indígena lenca. El documental No estamos solas, en el que ha participado ADES (Asociación de Desarrollo Económico y Social) y el COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras), nos acerca a la realidad de algunas mujeres defensoras de derechos humanos que diariamente se enfrentan a todo tipo de amenazas.

Desde ISF os invitamos a esta sesión de cine-foro el próximo jueves 26 de noviembre en la que después de ver el documental, conversaremos con María Aizpuru, su directora, y Marta Ribas, defensora de derechos humanos de El Salvador.

Sesión: No estamos solas. Cine-foro documental sobre las mujeres defensoras de derechos humanos en Mesoamérica.

Fecha: jueves 26 de noviembre

Hora: 18:00-20:00 (GMT + 2)

Lugar: plataforma jitsi (online)

Idioma: castellano

Inscripciones: bilbo@euskadi.isf.es

TpDH en la comunidad rural de El Rodeo

Artículo escrito por Aitor Artaraz

En la segunda hora del día 16 de octubre tuvimos la suerte de tener la continuación acerca de la charla sobre Tecnologías para el Desarrollo Humano. Después de que Joseba nos explicara todo de una forma más teórica, en la segunda hora Iratxe nos compartió un caso práctico de El Salvador.

El caso práctico se sitúa en El Salvador, en concreto en la comunidad rural de El Rodeo, en el departamento Cabañas. Allí el objetivo era poner agua corriente a sus habitantes puesto que no la tenían y debían andar unos 10-15 minutos para ir a coger agua al pozo. El Salvador es un pequeño país que está en Centroamérica y que tiene una orografía montañosa y volcánica. Iratxe nos contó que al estar muy cerca del ecuador la tempera apenas oscilaba durante todo el año y que era muy constante en torno a los 25ºC debido a su clima tropical. A pesar de eso, el clima se divide en dos partes, en la época de lluvias y en la seca, cada una de ellas suele durar medio año y eso conlleva a 1800 mm de lluvia anual.

El proyecto de El Rodeo se basa en crear una red de agua mediante ayuda comunitaria, cada uno escoge un trabajo y ayuda a la comunidad. Para ayudar tienen distintas asociaciones como ADES (Asociación de Desarrollo Económico y Social), ADESCO (Asociación de Desarrollo comunal de El Rodeo), una organización de mujeres “Las Mariposas”. Aparte de eso, tienen la escuela de primaria de El Rodeo, el ayuntamiento de Victoria y el centro de salud de Santa Marta. Para empezar un proyecto como éste se necesita agua obviamente y en El Salvador usan un manantial. Desde allí mediante un sistema de cañerías se transporta el agua a un tanque de 25 m3, desde ese tanque se bombea mediante energía solar a otro tanque que se encuentra en una altura mayor (50 m3). Allí, se potabiliza el agua mediante un sistema de cloración y después de eso gracias a un sistema basado en gravedad se distribuye a todos los hogares. El sistema de bombeo es completamente solar, por lo tanto es un sistema completamente renovable y ayuda a bombear agua entre los depósitos que tienen una diferencia de altitud de 150 metros.

Por otro lado, en un sistema de este tipo se necesita también un sistema de saneamiento. Si no se hace un buen sistema puede ocasionar muchos problemas y para solucionar esto crearon unas biojardineras que purifican las aguas grises en unas más limpias. Es una solución sencilla pero muy efectiva.

Después de hablarnos sobre este caso práctico nos planteó unas ideas que la mayoría de las personas tenemos y nos explicó cómo son en realidad. Una de las ideas fue que muchos piensan que las Tecnologías para el Desarrollo Humano son solo para el sur, es decir países que no están tan desarrollados como pueden ser Estados Unidos o Alemania pero eso no es cierto. Otra de las creencias es que creemos que la tecnología es lo que nos va a salvar pero vemos que un uso inadecuado de la tecnología es exactamente lo que nos puede llegar a destruir.

Para acabar el seminario, hicimos una dinámica de grupo en la cual nos plantearon unas preguntas y entre todos teníamos que responder. Personalmente me gustó mucho este seminario debido a que estoy estudiando Ingenierías Renovables y creo que de esta forma podré ayudar a cuidar del planeta. El proyecto de El Salvador me parece muy bonito ya que todo lo que se consigue es gracias a los vecinos y un gran trabajo en equipo.

¿Quién defiende a quien defiende?

Tras realizar varios encuentros en los que pudimos conocer de primera mano la labor de defensoras del territorio y de los Derechos Humanos, nos queríamos preguntar por los mecanismos y redes de solidaridad que se activan para la protección de estas defensoras. ¿De qué forma operan? ¿Hasta qué punto están resultando adecuados? Muchas de las defensoras hacen frente a formas de violencia por motivos de género, como violencia sexual y amenazas, hostigamiento y campañas de difamación vinculadas a su condición de mujer. Ante esta situación, nos planteamos: ¿qué papel podemos desempeñar las entidades del Norte Global para dar apoyo en la defensa en la conflictividad?

Fernando Armendáriz, activista de derechos humanos de Protection International, nos comparte algunas de las claves que es importante considerar. Defender Derechos Humanos significa enfrentarse a poderes económicos, supone una lucha permanente contra todos los tentáculos que emanan del extractivismo. Se trata de una actividad de alto riesgo que, en el caso de las mujeres, cuenta con un extra de vulnerabilidad al no verse siempre acompañadas en su lucha por sus comunidades. En este contexto, Protection International propone un acompañamiento que fortalezca lo comunitario e incida en el ámbito internacional, pasar de los mecanismos de protección a las políticas públicas.

Al abrir el diálogo entre las asistentes, escuchamos testimonios desde distintas posiciones, desde defensoras que se han visto obligadas a alejarse de sus territorios por las amenazas recibidas, a activistas del Norte global que siguen repensando su forma de posicionarse en el tablero global de la solidaridad internacional. En este sentido, se incide en la importancia de revisar los privilegios desde los que partimos para poder hacer un acompañamiento adecuado a las personas que están en primera línea poniendo su cuerpo. Todavía nos queda mucho camino por recorrer en ese sentido.

Dinámicas que se han visto complejizadas ante una pandemia global por la que muchos Estados han encontrado la excusa perfecta para suspender muchas medidas de protección. Si aplicamos una perspectiva feminista, ligada a necesidades psicoafectivas, justo en momentos como el actual es más importante que nunca fortalecer las medidas de acompañamiento, apoyar en el sostenimiento emocional de defensores y defensoras, yprepararnos para el nuevo embate que se acerca ante una mayor privatización de los bienes comunes.

A más agresiones, más lucha y resistencia. Pero también, no nos olvidemos, más y mejor acompañamiento.

VIOLACIÓN DE DERECHOS HUMANOS BAJO EL ESTADO DE ALARMA

En El Salvador ha habido más de 700 denuncias de violación de derechos humanos desde que se declaró el Estado de Emergencia

Hace unos días tuvimos la oportunidad de escuchar a Antonio Pacheco, director de ADES, Asociación para el Desarrollos Económico y Social de Santa Marta, en El Salvador, quien nos compartió cómo se está viviendo desde el país la situación de confinamiento debido a la pandemia del COVID-19, subrayando las consecuencias económicas y sociales que están repercutiendo en la población salvadoreña.

A inicios del mes de marzo se decretó el Estado de Emergencia y desde entonces se han identificado más de 700 casos de violación de Derechos Humanos. El caso más extremo es el de las denuncias por violencia machista, que ya alcanzan las 932 desde que se inició el confinamiento. En El Salvador, a dos meses del inicio de Estado de Emergencia, ha habido más muertes por feminicidio que por coronavirus.

En relación a la actividad económica la paralización está teniendo unos efectos muy fuertes. Desde 1823 se ha agudizado cada vez más la influencia que Estados Unidos ejerce no sólo sobre El Salvador, sino sobre muchos otros estados latinoamericanos, imponiendo una manera determinada de hacer las cosas. Por ejemplo, a los gobiernos progresistas del continente, que no están bien vistos por EEUU, se les anula, se les combate o se les niega, sobre todo cuando éstos quieren hacer un uso soberano de los recursos de los que dispone el país. Los casos más extremos son los de Venezuela o Bolivia.

En Centroamérica, bajo el discurso de combatir el narcotráfico y la delincuencia, se controla a los gobiernos para que no actúen en contra de los intereses de las élites estadounidenses. Para ello, se ha establecido una agenda fuerte de explotación de los recursos naturales por parte de las transnacionales. La minería metálica fue la actividad por excelencia por parte de transnacionales americanas, canadienses, australianas y europeas antes de lograr la ley contra este tipo de actividad.

Más de 40 años con estas políticas neoliberales ha implicado que miles de personas hayan sido desplazadas de sus trabajos seguros hacia una actividad informal. Se habla de que entorno a un 80% de la población activa en El Salvador está en la economía informal, lo que significa que tiene que salir cada día a conseguir el sustento de sus familias. Y con el estado de emergencia no lo están pudiendo hacer porque está prohibido salir a la calle.

El gobierno de El Salvador anunció que aportaría un monto de 300$ por familia, una cantidad totalmente insuficiente para suplir las necesidades básicas de una unidad familiar durante los casi 2 meses que llevamos de confinamiento, y aún más en un país donde no hay censo por lo que este dinero no ha llegado a todas las familias, se estima que solo alcanzó al 25% de la población. Cifra muy por debajo de la cantidad de población que subsiste con las actividades informales.

En el ámbito rural las comunidades se enfrentan además a otro tipo de situaciones, por ejemplo, que se suspenda el transporte implica que no pueden ir a las zonas urbanas para proveerse de los recursos básicos para la manutención familiar, para la higiene, para la atención médica o provisiones básicas para enfrentar el confinamiento en el Estado de Emergencia.

Ante esta situación, algunos de los desafíos a los que se enfrenta el país son:

  • El Salvador es una economía dolarizada que perdió la soberanía monetaria, por lo que queda enormemente expuesto a la crisis que probablemente va a enfrentar el dólar estadounidense.
  • En estas crisis siempre hay grupos de poder que tienden a sacar provecho. En este sentido uno de los problemas a los que se enfrenta el país es el aumento del precio de los productos de primera necesidad.
  • El Salvador es un país deteriorado ecológicamente y la actual crisis económica tendrá influencia en esta realidad.
  • Es un país dependiente, en cuanto a que importa una parte muy alta de los alimentos que consume.

Por ello, tal como nos compartió Antonio Pacheco, es fundamental potenciar las organizaciones comunitarias y los liderazgos de mujeres y jóvenes, para que desde las comunidades se conozcan estos retos y se haga frente.

¿Quién defiende a quien defiende?

En todas las regiones del mundo las personas defensoras de derechos humanos corren peligro. Las mujeres, además de los ataques que otros defensores pueden sufrir, hacen frente a formas de violencia por motivos de género, como violencia sexual y amenazas, hostigamiento y campañas de difamación vinculadas a su condición de mujer.

¿Quién defiende a las mujeres defensoras? ¿Qué estrategias de protección se están llevando a cabo? ¿Qué papel podemos desempeñar las entidades del Norte Global para dar apoyo en la defensa en la conflictividad?

Para dar respuesta a estas cuestiones hemos organizado una mesa redonda virtual con la presencia de Marta Ribas, defensora de derechos humanos de El Salvador y Fernando Armendariz, activista de derechos humanos de Protection International.

La sesión se realizará a través la plataforma Jitsi el próximo jueves 4 de junio a las 18h00. Para reservar tu plaza (habrá aforo limitado) y que te informemos de cómo acceder a la sesión, escríbenos a bilbo (arroba) euskadi.isf.es

¡Anímate y nos vemos por las redes!

Sesión: ¿Quién defiende a quién defiende? Estrategias de protección a mujeres defensoras de derechos humanos.

Imparte: Marta Ribas (El Salvador) y Fernando Armendáriz (Euskal Herria)

Fecha: 4 de junio de 2020, jueves

Hora: 18:00 a 19:30 (GMT + 2)

Lugar: sala jitsi (te informamos por correo, previa inscripción)

Idioma: castellano

LO IMPOSIBLE SOLO CUESTA UN POCO MÁS

El mundo ha parado. Gira igual que antes, pero nuestra forma de vivir y relacionarnos ha cambiado drásticamente. En estos momentos, nos detenemos de forma breve para haceros participes de los últimos proyectos que estamos llevando acabo desde Ingeniería Sin Fronteras Euskadi para hacer frente a la pandemia en El Salvador.

El 24 de marzo comenzamos a trabajar en un nuevo proyecto. En estas fechas en España el 14% de los infectados era personal sanitario. Por tanto, pasamos de los aplausos a las acciones. En el estado español estaba empezando a ser notable la falta de EPIs, lo que dispararía aún más esta cifra. En este contexto, la Comunidad Maker, una red de 20.000 personas investigadoras, desarrolladoras e ingenieras se activaron en marzo para atender las necesidades de material contra el virus.

Ingeniería Sin Fronteras Cantabria se unió a esta iniciativa Maker fabricando con sus impresoras 3D máscaras y diademas, entre otros para: Valdecilla, Hospital de Liencres, Residencias de ancianos de Piélagos, Centros de Salud de Piélagos y Santander, supermercados y gasolineras. Desde Enxeñería Sen Fronteiras Galicia, se han centrado en el diseño de respiradores tanto en Galicia como en Honduras donde llevan años realizando proyectos de cooperación internacional.

Gracias a ESF Galicia, nos pusimos manos a la obra con el objetivo de reproducir lo que se estaba haciendo en España en El Salvador. El proyecto se ha dividido en 4 fases.

En la primera de ellas, fue la creación de la red. Aprovechamos estas lineas para agradecer a las organizaciones e instituciones que han sido vitales para llevar acabo el proyecto.

Entre ellas mencionar a la Universidad de El Salvador (UES) y en especial al personal del Laboratorio de Fabricación Digital (FIA LAB) de la UES, los que han trabajado en este proyecto desde el primer momento y siguen exprimiendo al máximo sus impresoras 3D. Estas,  junto a Pedro de Ingeniería Sin Fronteras Andalucía ha formado parte del equipo técnico encargado de la fabricación de viseras antisalpicaduras enfocadas para la protección del personal sanitario.

Para la protección del pueblo salvadoreño y reducir el riesgo de contagio entre la población general, se ha creado un equipo formado por Farmamundi y el Foro Nacional de la Salud, que a través de talleres de confección de voluntarias se encargan de la fabricación de mascarillas.

En la segunda fase, se han analizado multitud de proyectos que han sido rediseñados y mejorados tanto para las mascarillas como para las viseras. Junto a esto, se ha estudiado en ambos casos el material a utilizar teniendo en cuenta la disponibilidad del mismo y las especificaciones que permitan la desinfección para su reutilización.

A la fecha de la creación de este artículo, las mascarillas se encuentran en este punto. Se están realizando pruebas en los laboratorios de la UES para poder determinar el protocolo de  desinfección adecuado para ser reutilizadas.

La tercera fase ha consistido en la validación de las viseras ante el Ministerio de Salud de El Salvador. Para esto se realizaron tres pruebas piloto que obtuvieron resultados satisfactorios. Con esto se da el OK para la utilización del material por el personal sanitario, en tiempos de emergencia sanitaria.

Por ultimo, en la cuarta fase y tras haber recibido el visto bueno del Ministerio, se da paso a producir los sistemas de protección. Se han conseguido fabricar y entregar cerca de 500 viseras, que han sido donadas al Hospital Nacional Saldaña, ISSS Amatepec, Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom, entre otros.

UES entregó mascarillas para personal médico de Hospital Saldaña

#VIDEO #TVUESLa Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la UES, a través del Laboratorio de Fabricación Digital de la Escuela de Ingeniería Industrial, entregó 100 mascaras de protección para personal médico que trabaja en el Hospital Saldaña durante la emergencia por el COVID-19

Gepostet von TV UES am Dienstag, 7. April 2020
Fuente: https://www.facebook.com/fialab.ues/

Finalmente, agradecer a todas las personas voluntarias y al equipo que sigue trabajando duro, por que:

LO IMPOSIBLE SOLO CUESTA UN POCO MÁS

Entrega de material y formación al personal sanitario
Entrega de material