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DEFENSORAS. Propuestas desde el ecofeminismo y vidas libres de violencias

El Salvador es un país de contrastes.

Por un lado, El Salvador lidera las listas de feminicidios a nivel mundial, detrás de Siria y Lesoto, y es el primero en América Latina. Según el último informe de Amnistía Internacional los elevados índices de violencia de género siguen haciendo de El Salvador uno de los países más peligrosos para las mujeres. Además, continúa vigente la prohibición total del aborto, con largas penas de prisión para las mujeres que se someten a uno y para las profesionales de la salud que lo llevan a cabo. Hay mujeres declaradas culpables de homicidio agravado después de haber sufrido un aborto espontáneo u otras emergencias obstétricas.

Al mismo tiempo, este mismo país en marzo de 2017 pasó al ser el primer y único lugar en el mundo en prohibir la minería metálica (oro, plata, y otros metales) en su territorio gracias a la lucha de mujeres defensoras. Organizaciones comunitarios y movimientos sociales estuvieron más de una década resistiendo ante la implementación de empresas mineras que pretendían instalar proyectos de extracción minero-metálicos en el país con un fuerte impacto medioambiental en el ecosistema y en la vida de las personas, muy especialmente de las mujeres.

Son las dos caras de una misma moneda. Por un lado, las mujeres son las primeras detectoras de todo lo que afecta a su territorio. Ellas son el pilar que sustenta y hace posible esas luchas, a través de su trabajo productivo, reproductivo y comunitario. Y por otro lado, considerando que el cuerpo es el primer territorio que habitamos las mujeres, se hace ineludible reconocer el papel de las mujeres en la defensa del territorio, tanto en la defensa de sus derechos individuales como en los colectivos y comunitarios.

En este contexto, ¿Cómo es la lucha de las mujeres defensoras en un país de tanto contraste como El Salvador? ¿Qué propuestas de defensa de los derechos de las mujeres existen y se están llevando a cabo?

Silvia Guadalupe, Marleni del Carmen Ortiz y Deisy Otila Rivas estarán el próximo martes 4 de junio en la Librería Louise Michel para compartir sus experiencias de trabajo para lograr unas vidas libres de violencias en El Salvador y explicar sus propuestas desde el ecofeminismo.

Silvia Guadalupe y Marleni del Carmen Ortiz vienen de la Concertación de Mujeres de Suchitoto (CMS). La CMS es un espacio que articula a mujeres individuales y expresiones organizadas de Suchitoto para impulsar la autonomía de las mujeres, con el propósito de contribuir a una sociedad más justa, democrática e igualitaria donde las mujeres vivamos libres de violencia y discriminación. Para ello trabaja desde 4 ejes: el fortalecimiento organizativo y de liderazgos; los derechos sexuales derechos reproductivos; el derecho a una vida libre de violencia para las mujeres y la autonomía económica.

En este contexto Silvia y Marleni aprovecharán la jornada para presentar la investigación que han realizado y que lleva por título La práctica ecofeminista en la construcción de la economía solidaria y la soberanía alimentaria”.

Por otro lado, Deisy Otila Rivas viene de ADES, Asociación Asociación de Desarrollo Económico Social de Santa Marta. ADES trabaja  la promoción de agricultura orgánica y sostenible, el respeto al medio ambiente y la reivindicación de los derechos humanos como base fundamental para el desarrollo humano, a través del acompañamiento en procesos de formación y comunicación popular. Un ejemplo de ello es el proceso de formación de uso y manejo de tecnologías de la información y la comunicación en el que participaron mujeres rurales de El Salvador y a través del cual se logró romper la brecha digital de género siendo que las nuevas tecnologías están socialmente consideradas como propias de los hombres.

Este espacio de participación, capacitación y acción desde y para las mujeres tuvo como resultado la exposición fotográfica Mujeres de múltiples colores librando batallas que también acompañará la jornada.

Estas tres mujeres salvadoreñas participarán en la jornada DEFENSORAS. Propuestas desde el ecofeminismo y vidas libres de violencias”, organizada por SETEM Hego Haizea e Ingeniería Sin Fronteras, para hablar de la defensa de los derechos de las mujeres en El Salvador.

Conocer la lucha de las mujeres en El Salvador es fuente de inspiración para otras luchas y territorios en resistencia.

Territorio y Feminismo

El Colectivo Miradas Críticas del Territorio desde el Feminismo nos visita el próximo mes de junio. Situadas en el “feminismo latinoamericano y caribeño como lugar de lucha, invención, creación, transformación y pensamiento”, nos acercan la posibilidad de reflexionar y vivenciar las metodologías feministas de su trabajo “Guía Mapeando el Cuerpo-Territorio”.

Desde ISF-MGI, TRADENER,Ekologistak Martxan y muchos otros colectivos, hemos querido aprovechar la ocasión y organizar un par de eventos con ellas en Bilbao.
El 11 de Junio de 10 a 14 horas tendremos un espacio-taller de encuentro con Miradas Críticas en la Ekoetxea. Este espacio, facilitado por las propias compañeras del Colectivo, tendrá forma de taller vivencial bajo el título “Repensando el Cuerpo-Territorio en nuestras luchas”.
El 12 de Junio tendremos una charla en la misma Ekoetxea sobre «Ecuador contra el Extractivismo. Ecofeminismo e indigenismo» a partir de las 19:30horas.
Estáis todas más que invitadas a participar!

Curso de Verano: Transición energética y democracia

Compartimos con todas las personas interesadas el curso que hemos organizado junto con Ekologistak Martxan y la UPV/EHU dentro del proyecto TRADENER.
El curso se impartirá los días 28 y 29 de junio en Bilbao y está incluído dentro de la oferta de cursos de verano de la UPV/EHU. Date prisa para inscribirte, porque suele haber descuentos! 😉

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Pobreza energética, género y energía, remuncipalización de la energía,soberanía, dependencia, seguridad energética...Estas son algunas de las palabras clave que aparecen cada vez con más asiduidad en medios de comunicación y dinámicas cotidianas. Algo está cambiando el panorama energético actual y esto nos genera nuevas dudas y problemáticas.

¿Qué significa la pobreza energética? ¿Cuál es la situación de las trabajadoras del sector energético? ¿Qué energía consumimos ahora y qué alternativas tenemos? ¿Por qué hay tantas violaciones de los derechos humanos en los grandes proyectos energéticos? ¿Cuánta energía necesitamos para vivir bien? ¿Podemos dejar de ser dependientes y lograr mayor soberanía energética? ¿Podemos pensar en una transición energética con criterios de sostenibilidad, justicia social y participación para Euskal Herria?

El curso tratará de dar respuestas a estas y otras dudas a partir del conocimiento y la reflexión de académicos/as y colectivos sociales vinculados a la cuestión energética. El primer día analizaremos el status quo, la relación entre energía y bienestar y las posibilidades de las energías renovables. El segundo día nos acercaremos al concepto de transición energética, conoceremos algunas experiencias interesantes y reflexionaremos sobre la construcción de alternativas sostenibles y justas.


Objetivos:

  • Conocer el modelo laboral energético. Para quién se trabaja, cómo y en qué condiciones.
  • Energía y género. El camino desde la falocracia energética al ecofeminismo.
  • Valorar los impactos socio-ambientales de la extracción de combustibles fósiles, su finitud y los escenarios que se avecinan con el pico del petróleo.
  • Analizar las posibilidades y limitaciones de la producción energética renovable.
  • Conocer experiencias de transiciones energéticas sostenibles a diferentes escalas.
  • Remunizipalización de la gestión energética frente a la pobreza energética.

Ecofeminismo

Artículo escrito por Noemí Peñalba*

La primera vez que se utilizó el término fue en los años 70, pero mucho antes, la socióloga Virginia Henderson sentó las bases de un movimiento que denunciaba “la apropiación masculina de la agricultura y la reproducción”. El término “ecofeminismo” lo acuñó François D’eabuonne, una socióloga francesa, y lo definió como la crítica a la modernidad desde el feminismo y el ecologismo. Estableció la conexión ideológica entre la explotación de la naturaleza y de las mujeres en el sistema capitalista y patriarcal.
El feminismo pronto se dio cuenta de que naturalizar a la mujer era una herramienta para legitimar el patriarcado, el ecofeminismo entiende que la alternativa no es desnaturalizar a la mujer, sino “renaturalizar” y “reculturalizar” al hombre. Esto se haría ajustando la organización política, relacional, doméstica y económica a las condiciones de la vida, que las mujeres y la naturaleza bien conocemos. Consiste en visibilizar el sometimiento, denunciar la amoral del sistema, invertir el orden de prioridades de nuestro sistema económico y responsabilizar a hombres y mujeres del trabajo necesario para la supervivencia.
En general el ecofeminismo…

  1. Denuncia la asociación que el patriarcado establece entre las mujeres y la naturaleza. La dicotomía mujer-naturaleza y hombre-cultura y la superioridad de la cultura sobre la naturaleza en el patriarcado explican que las mujeres sean consideradas inferiores a los hombres.
  2. Consideran que la dominación y explotación, tanto de las mujeres como de la naturaleza, tienen un origen común, esto situaría a las mujeres en una situación privilegiada para terminar con la dominación.
  3. Propone que el movimiento feminista y el ecologista tengan objetivos comunes y trabajen juntos en la construcción de alternativas teóricas y prácticas.
  4. Reúne reflexiones filosóficas y luchas políticas de mujeres que tienen en común la defensa de la vida humana y del medio natural que la mantiene, desde la defensa de la vida humana y del medio natural que la mantiene, desde posiciones de insubordinación al orden patriarcal.
  5. Denuncia un orden cultural (el patriarcado) y un orden económico (el capitalismo) que invisibiliza, desprecia, violenta y se apropia del trabajo de cuidado de la vida humana, realizado en su mayoría por mujeres, y de los trabajos de la naturaleza que nos permiten la supervivencia.

Dentro de la corriente ecofeminista, cada vez tiene más influencia los movimientos que se están desarrollando en América Latina. El ecofeminismo latinoamericano toma del feminismo sus dos afirmaciones fundamentales:

  1. Que el “género” (entendido como rol que corresponde a cada sexo dentro de una determinada comunidad) es un constructo social y no se deriva necesariamente del sexo biológico.
  2. Que en esta diferenciación de roles (sesgo de género) la primacía ha correspondido al varón, que ha dominado a la mujer (patriarcado) y ha establecido los modos masculinos de comportamiento y/o pensamiento como modelos para toda la humanidad (androcentrismo).

Y presenta dos caracteres que permiten identificarlo con un perfil propio:

  1. La revaloración de las cosmovisiones autóctonas (antiguas).
  2. El énfasis en la praxis de liberación

La brasileña Ivone Gebara es la mayor representante del ecofeminismo latinoamericano. Propone, en conclusión, que “una articulación íntima entre una línea feminista de pensar la vida y una línea ecológica, nos abre no sólo una posibilidad real de igualdad entre mujeres y hombres de diferentes culturas, sino una relación diferente entre nosotros, con la tierra y con todo el cosmos”. Dos conceptos son claves en su enfoque: “experiencia” y “de-construcción”. La experiencia refleja el punto de partida de todas sus reflexiones; la deconstrucción consiste en la crítica a conceptos tradicionales para luego “reconstruir” desde otro lugar.
A continuación nombraré a varias autoras que tratan diversos temas y defienden diferentes hipótesis dentro de la misma corriente. En primer lugar Vandana Shiva, nacida en la India que basa su pensamiento en la religión y filosofía hindúes. Critica el modelo económico hegemónico y que considera que fomenta la plantación de monocultivos que no permitirían la subsistencia de los pueblos al no ser policultivos, con diversas variedades. Una de sus mayores preocupaciones es la pérdida de diversidad y el control comercial de las semillas.

«Vandana shiva 20070610» por Elke Wetzig (Elya) – Trabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.

En segundo lugar, Ariel Salleh tiene una perspectiva más materialista de las relaciones sociales. Propone que se explore la conexión entre las diferencias biológicas de hombres y mujeres y la construcción social que los rodea desde el materialismo histórico ecofeminista.
En tercer lugar me gustaría hablar de Yayo Herrero directora de FUHEM desde 2012, además de ser licenciada en Antropología Social y Cultural, Educadoras Social e Ingeniería Técnica Agrícola. Ella considera que “las mismas causas que están detrás del deterioro de la naturaleza, muchas veces son causas que también agrava en la propia situación de las mujeres.” Que el sistema económico hegemónico, occidental, capitalista, ha hecho reducir el concepto de valor al concepto de precio, para nuestro sistema económico sólo tiene valor aquello que puede expresarse en términos monetarios. Según Herrero, para darle la vuelta al sistema económico habría que, en lugar de construir un sistema económico que se base en la acumulación y la obtención de beneficios, debemos reconstruir la economía haciéndonos tres preguntas: cuáles son las necesidades a satisfacer para TODAS las personas, cuánto se debe producir realmente para ello y qué tipo de actividades y trabajos son los necesarios para sostener esta economía del bienestar.
Finalmente rescato a Alicia Puleo que aboga por un ecofeminismo ilustrado o crítico, inscrito en la tradición de la crítica a la opresión y a la defensa de la igualdad. Afirma que “ser ecofeminista no implica afirmar que las mujeres estén de manera innata más ligadas a la Naturaleza y a la vida que los hombres”, y que “mujeres y ecología no son sinónimos”.

Alicia Puleo. (Foto de Montserrat Boix.Wikipedia)

A modo de conclusión decir que el feminismo es una de las corrientes y de las acciones políticas más controvertidas que conozco, y que realmente remueve conciencias y tripas, por tanto, sus perspectivas, no todas, pero sí muchas, me resultan de un interés enorme. Ya había leído anteriormente sobre el ecofeminismo pero como he podido comprobar que aquí también hay diferentes perspectivas. La existencia de diferentes enfoques o puntos fuertes en un mismo movimiento le da mucha riqueza ya que crea crítica y reflexión, una constante revitalización de la teoría y de la práctica. Por eso, decir que ,sí o sí, el feminismo debería formar parte siempre, de manera trasversal a cualquier proyecto, sea de la disciplina que sea.

Bibliografía

*Este trabajo se engloba dentro del VII curso de introducción a la cooperación que se celebró en Donostia. Al finalizar el curso el alumnado tiene la posibilidad de realizar un trabajo que ahora compartimos. ISF-MGI no tiene por qué compartir las opiniones expresadas en estos trabajos.