Educación para la Transformación Social

Artículo escrito por Leire Jauregi, estudiante del XX. Seminario de Desarrollo, Cooperación y Tecnologías para el Desarrollo Humano

A veces resulta difícil cuestionar este sistema en el que vivimos y tan asimilado tenemos, esta vez toca analizar más concretamente el ámbito de la educación con la ponente Amaia del Rio, equipo de educación de Hegoa.

Desde el momento en el que nos escolarizamos ya emprendemos nuestra etapa de aprendizaje académico que estará marcado por unas pautas muy concretas: estudia mucho y obtendrás buenos resultados para poder tener un buen trabajo, a poder ser de algo que te guste, con un alto cargo y ganarás mucho dinero, y así tu vida será más completa y feliz. Y si no vales para esto… buena suerte.

Este modelo de aprendizaje que se utiliza tanto en las escuelas como en las universidades, contribuye a la modernidad capitalista que tiene como características el progreso y el individualismo, que no hace más que aumentar las desigualdades en todo el mundo.

El progreso va muy ligado al desarrollo y, ¿qué es el desarrollo? La necesidad de crecer o expandirse, lo que a pesar de que conlleve un incremento del capital también traiga consigo otras muy malas consecuencias, como la desigualdad entre las personas o el gran impacto medioambiental.

También hacemos hincapié en las diversas crisis actuales. La crisis social, poniendo de principales protagonistas a las mujeres y la lucha feminista, la crisis climática, la crisis económica, la crisis política en la que describimos el sistema en el que vivimos como “una democracia de baja intensidad”, la crisis cultural que está muy ligada a la sociedad de consumo a la que estamos acostumbrados en la que consumir te da la felicidad, y por último la crisis del conocimiento científico, en la que se plantea la duda de si la ciencia es también una cuestión de política y el gran papel que desempeña la ciencia de occidente frente al resto de países.

Y si cuestionar todo esto es difícil mucho más será cambiarlo. Lo que está claro es que no podrá ser un proceso a corto plazo y que la receta no será fácil de encontrar, costará arduo trabajo a base de ensayos que hagan frente a lo dominante. Y a su vez es importante ir adquiriendo conocimientos y no solo del nuestro (occidente), si no también beber de las fuentes de sabiduría de otros países y culturas.

Innovación Social Digital: por una tecnología que ponga la vida en el centro

En los últimos años han proliferado aplicaciones y comunidades digitales que están revolucionando nuestra forma de organizar nuestro ocio y consumo. Sabemos que muchas de ellas están ligadas a rebajas en derechos laborales, suponen un ataque al comercio local o alimentan el proceso de precarización de la vida en el que estamos inmersas. ¿Te suenan Uber, Glovo o AirBnb? Sin embargo, hay vida más allá de estas aplicaciones. Desde la Innovación Social Digital se promueven iniciativas que apuestan por la reciprocidad, la cooperación y la ayuda mutua. Experiencias ligadas a la economía social y colaborativa y al acceso abierto. ¿Te gustaría conocer qué experiencias existen ya en este sentido?

Para profundizar en los valores de la Innovación Social Digital y conocer algunos de las experiencias que ya están apostando por la transformación social, contaremos con la participación de Joseba Sainz de Murieta, voluntario de MGI-ISF. Si te interesa reflexionar en colectivo y poder acercarte a un mapeo de iniciativas que operan bajo los principios de la Innovación Social Digital, te invitamos a la sesión del próximo jueves 31 de octubre. 

Si te interesa participar, envíanos un correo electrónico a hezkuntza(arroba)euskadi.isf.es indicando en el asunto ESCUELA DE ACTIVISTAS y señalando la motivación de participar. Para poder asistir, no es necesario haber acudido a sesiones anteriores de la Escuela de Activistas. ¡Te esperamos!

Hacia una Cooperación Internacional en clave emancipadora

Artículo escrito por Izaskun Serna Tamayo, estudiante del XX. Seminario de Desarrollo, Cooperación y Tecnologías para el Desarrollo Humano

En Euskal Herria hay entorno a 80 ONGs dentro de la coordinadora, de diferentes ideologías
todas y por tanto cada una con una manera de actuar diferente. Hace alrededor de 30 años, las
instituciones recibían una cantidad muy superior de ayudas y contribuciones a las que reciben
a día de hoy. Actualmente , el neoliberalismo, movimiento que se asocia con la eliminación de
restricciones, impuestos y regulaciones a la actividad económica y desprotección de la masa
trabajadora en favor de la multiplicación del capital producido por el sector privado (el
capitalismo toma importancia), está en auge; se refuerza el individualismo, el consumismo y
la reducción de los proteccionismos al mercado de producción local; se reduce al mínimo el
gasto público y se fomenta la iniciativa privada y privatización de empresas estatales y
servicios públicos (educación, salud, agua, telefonía, etc., es decir, todo se mueve en función
de los beneficios que de y son las élites las que definen qué privatizar). En los últimos 30
años, la sociedad se ha centrado en el crecimiento económico favoreciendo la decadencia del
ecologismo, el discurso de los derechos humanos ha perdido importancia y no utilizamos un
lenguaje claro.


Todo esto conlleva a un aumento de la brecha de la desigualdad, la cual tiene un impacto
mucho mayor en las mujeres. En el ámbito de la cooperación, las consecuencias que trae son
las siguientes: una importante disminución de fondos, como antes bien se ha dicho, a partir de
2012 y que en algunos casos se ha vuelto inexistente por lo que muchas ONGs han tenido que
dejar de funcionar. En España, la agencia estatal encargada de la cooperación internacional
para el desarrollo y orientada a la lucha contra la pobreza y el desarrollo humano sostenible,
es AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) quien ha
reducido sus ayudas en un 71%.


A partir de 2014, se dio en España un proceso de recuperación pero aún así no se han
conseguido igualar los fondos que se obtenían antes del 2012. Uno de los grandes cambios
que se ha dado ha sido el de destinar más dinero a los llamados proyectos “cemento”. Estos
proyectos se basan en largos plazos y por tanto se les da mayor visibilidad. Lo que no se da es
dinero a investigar las causas del empobrecimiento o de situaciones sociales desfavorables,
ya que esto no queda plasmado como puede ser la construcción de una escuela.

Foto: Diana Manzo. «Marchan contra proyecto eólico en Unión Hidalgo, Oaxaca». La Jornada (3-09-2007)


Ante esta situación ¿contra quién deberíamos luchar, si realmente no sabemos ni quienes son
los que en verdad manejan las grandes empresas que mueven todo el dinero? En
México, por ejemplo, Iberdrola creó un campo eólico sin ningún tipo de permiso por parte de
las comunidades, mientras que el propio pueblo en el que se sitúa no tiene todavía suministro
de electricidad. En Guatemala, la ciudad de San Pedro es la que menor porcentaje de
consumo de electricidad tiene (un %33) en todo el país, y aún así la empresa española de la
cual Florentino Pérez forma parte, creará una planta eléctrica que abastecerá a buena parte de
los pueblos guatemaltecos.


Hay muchas maneras de cooperar. En muchos países de Latinoamérica, por ejemplo, los
ciudadanos emprenden proyectos de cooperación que no les dejan llevar a cabo porque se
dice que no saben gestionarlos, ya que los formularios y papeleo que hay que rellenar para
poder comenzar con las iniciativas son muy densos y difíciles de entender. Para poder
solucionar esto se quiere llevar a personas allí expertas en ese tipo de reglamentaciones para
poder ayudarles y que les den los proyectos como válidos. Para poder aportar a la
cooperación tendríamos dos opciones: una es atacar a las consecuencias y otra a las causas,
respondiendo con presencialismo, pero es necesario responder. Dialogar con las instituciones
no suele ser muy útil ya que normalmente tienen una decisión tomada desde el principio.


Muchas veces se habla de cooperación cuando se debería hablar de procesos. Transformar un
país no es solo una cuestión que se pueda hacer mediante un simple proyecto sino
respaldando procesos, centrándonos en sectores en los que sea necesaria esa atención y
ayuda. La cooperación además no es solo un compromiso humano sino un compromiso
político. Tenemos que pensar que si vivimos en esta sociedad es gracias a que otras han sido
empobrecidas.


Para finalizar hay que decir que las claves de la cooperación que se tendrían que tener en
mente serían: estar siempre haciendo una continua reflexión, un análisis de la realidad sobre
el contexto político, social y económico; intentar cambiar las relaciones de poder; ser siempre
críticos con el sistema dominante y nuestros movimientos, cuestionar las políticas y por
último, poder recuperar la cooperación como transformación social.

Estirar la memoria para contactar con las raíces de nuestro racismo

En la invitación a la última sesión de la Escuela de Activistas decíamos que el lenguaje construye realidad, que a través de él “se normaliza, se invisibiliza, se transmite ideología…”. Pero no nos olvidemos de que la relación es bidireccional: la realidad también construye lenguaje. Desde ese enfoque iniciamos el taller ”Por un lenguaje (feminista) no racista”. ¿Cuáles son entonces las realidades que explican nuestro racismo? ¿De dónde viene y cómo ha sido capaz de impregnar nuestra forma de comunicarnos? ¿En qué momentos de nuestra historia colectiva hunden sus raíces las estructuras que explican el racismo presente en nuestro imaginario? Volteemos nuestra mirada hacia el pasado… 

En una conexión directa con nuestra infancia, Gladys Giraldo, facilitadora del taller, nos pide que cantemos la canción del Cola-Cao. La gente que hemos crecido por las latitudes del Norte Global nos la sabemos perfecta, ante el asombro de las personas latinoamericanas que conforman el grupo. El legado del colonialismo está aquí, está en nuestros recuerdos, en el presente y se hace materia. Antes de iniciar el viaje para deconstruir el racismo que habita en nosotras, es importante establecer las conexiones de la historia con lo que ahora somos y tenemos. Por eso, vamos a seguir estirando nuestra memoria.

En nuestras calles hay señales por todas partes. En Gasteiz, el Palacio Zulueta es reflejo del patrimonio que acumuló Julián de Zulueta “el último negrero de Cuba”, uno de los mayores traficantes de personas de nuestra historia reciente. Con altos cargos tanto en instituciones cubanas como españolas, Zulueta llegó a tener un “censo” de esclavos que superaba la cifra de 2000 personas. ¿Cuántas de nosotras se han detenido a admirar la belleza aquitectónica del edificio? ¿Cuántas hemos indagado sobre el origen de ese patrimonio? El colonialismo no es ajeno a nosotras, nos explica y nos interpela a mirar de frente unos privilegios que no soltamos como sociedad. De nuevo, la invitación es estirar la memoria para encontrarnos de frente cómo lenguaje, comunicación y memoria hunden sus raíces en un racismo que si quiera comenzamos a atisbar. 

Itinerario ecológico por Artxanda – 26 de octubre de 2019

El próximo 26 de octubre, nos acercaremos hasta el monte Artxanda, una de las zonas de mayor valor natural de Bilbao, donde realizaremos un recorrido guiado hasta el barrio de La Ola (Sondika). Se realizarán diversas paradas para conocer múltiples aspectos relacionados con la historia y la naturaleza del entorno.

Itinerario: 9:45 Bilbao (Plaza Funicular) – 10:00 Funicular – 10:30 Mirador de Artxanda – Ermita San Roke – Parada descanso Txakolí Simón – 14:29 La Ola (Linea 3 Metro -Euskotren) – 14:32 Matiko – 14:35 Casco Viejo

• Día: 26 de octubre, sábado, a las 9:45

• Lugar de encuentro: Plaza del Funicular.

• Vuelta: sobre las 14:35 (Casco Viejo)

Desplazamiento: en funicular, a pie, en metro.

Longitud del itinerario: Menos de 3 km. Todo asfaltado.

Se recomienda llevar: botas de monte, ropa adecuada, bebida, algo de comida.

Guía: Eduardo Renovales (Ekologistak Martxan)

Paradas y temáticas en cada una.

Parada 1 – Junto al monumento de Artxanda.

1.- Bilbao: 700 años de historia y sobreexplotación de recursos: madera, hierro y agua

2.- Guerra civil /civiles

3.- Anillo verde

4.- Cinturon verde

5.- Malla verde

6.- Contaminación electromagnética.

Parada 2 – Junto al tendido eléctrico.

7.- Problemática de los tendidos: aves, plantas invasoras y bosques.

Parada 3.- Ermita San Roke.

8.- S. Roke: historia, guerra

9.- Infraestructuras: Aeropuerto, corredor Txorierri, pelotazo campo golf.

Parada 4.- Txakoli Simón, descanso y parada (si está abierto).

Parada 5.- Eucaliptos vs. Bosques autóctonos.

10.- Especies exóticas: pino insignis y fumigaciones próximas, eucalipto, especies invasoras

11.- Bosques autóctonos.

Parada 6.- Bosque Txankele.

12.- Bosque Txankele: bosque, río

13.- Avispón asiático: problemática y gestión.

Parada 7.- Corredor Txorierri.

14.- Impactos: efecto barrera, gestión plantas invasoras y regeneración natural.

Visita a la universidad

El pasado 25 de julio fuimos a visitar la Universidad de El Salvador (UES). Me fascinaron las zonas verdes del campus, los espacios que tienen las estudiantes para organizarse. Las reivindicaciones y memoria de las paredes… En camino a la Facultad de Eléctrica nos encontramos con un homenaje a las alumnas que en el año 70 el gobierno salvadoreño asesinó: baile, discurso crítico, memoria, un movimiento de estudiantes estructurado… Después, nos reunimos con Zetino, el director de Energías renovables de la Facultad de Eléctrica, en un laboratorio.  En el laboratorio había dos placas fotovoltaicas de diferente tecnología, inversores y microinversores. En los inversores pudimos ver la potencia creada por las placas que están en el tejado de la facultad; una de las placas era de base giratoria con el sol y las demás fijas. Es por eso que la rotativa daba mayor potencia. La diseñaron alumnas de la universidad, y el motor se alimentaba con la misma energía que crea la placa para hacerla rotar. En cuanto a los inversores, nos comentó que se suele poner uno por cada serie de paneles, pero en caso de los microinversores era uno por cada panel. Para terminar, examinamos las placas que estaban en el laboratorio y aprendimos físicamente a hacer conexiones. Una de las placas era de silicio policristalino y la otra era un hibrido de varios materiales.

Para terminar la visita, le hablamos del sistema de bombeo de agua aislado que estamos diseñando para Buena Vista, ya que ellas también quieren poner la universidad al servicio de las comunidades en un futuro cercano.

Por un lenguaje (feminista) no racista

El lenguaje no es sólo un vehículo por el que se nombra la realidad: el lenguaje construye realidad. A través del lenguaje se normaliza, se invisibiliza, se transmite ideología, se refuerzan estereotipos, se silencian realidades y se perpetúan desigualdades. De ahí la importancia de ser conscientes del lenguaje que utilizamos y desaprender hacia nuevas formas de comunicarnos que dejen atrás nuestras estructuras de pensamiento patriarcales y coloniales. La tarea no es fácil: ojalá consistiera en sustituir palabras excluyentes por otras más inclusivas. Embarcarnos en esta reflexión implica revisar de forma profunda nuestra forma de mirar al mundo y a nosotras mismas. 

Para abordar todos estos retos contaremos con la participación de Gladys Giraldo Velásquez, activista feminista e integrante de la Asamblea de Mujeres de Álava y de la Asociación recientemente creada Sorginenea de Vitoria-Gasteiz. Si te interesa reflexionar en colectivo sobre las lógicas racistas y coloniales que operan detrás de nuestra forma de comunicarnos, te invitamos a la sesión del próximo jueves 26 de septiembre. Si te interesa participar, envíanos un correo electrónico a hezkuntza(arroba)euskadi.isf.es indicando en el asunto ESCUELA DE ACTIVISTAS y señalando la motivación de participar. Para poder asistir, no es necesario haber acudido a sesiones anteriores de la Escuela de Activistas. ¡Te esperamos!

Fecha: 26 de septiembre de 2019, jueves

Hora: 17:00-19:00

Lugar: Escuela de Ingeniería de Bilbao, aula P1G1

Una mirada feminista a la accesibilidad al agua en contextos rurales de El Salvador

Compartimos el siguiente artículo de nuestra compañera Eva Pérez-Pons

Mujeres y agua son dos conceptos que van de la mano; hoy en día todavía son las mujeres quienes se ocupan principalmente del trabajo reproductivo a nivel mundial. Sin embargo, la accesibilidad que tenemos para obtener el agua no es la misma si reparamos al Norte y al Sur Globales. De la misma manera, dicha accesibilidad no es la misma en las zonas rurales o en las urbanas.

Este verano, hemos tenido la oportunidad de asistir a varias charlas y talleres sobre agua y la brecha de género, en las cuales además de reflexionar sobre la situación de las mujeres de las zonas rurales en El Salvador, hemos tenido la oportunidad de (re)pensar estrategias para hacer frente a esas situaciones. Uno de esos talleres lo ofreció la economista feminista Julia Evelyn en la comunidad salvadoreña de Santa Marta. En esa charla, para hacer un análisis del contexto social, nos centramos en la parte de abajo (la que no se ve) del iceberg: en el trabajo de los cuidados. Ya que, sin examinar eso, cualquier análisis queda incompleto. Los trabajos de cuidado están presentes en todas las etapas vitales (desde que nacemos hasta que morimos). La economía feminista reivindica vivir todas esas etapas de una manera digna. Esto es, que las necesidades fisiológicas (respirar, alimentarse de una manera apropiada, beber agua de calidad, tener una sexualidad segura…) y las de seguridad (un hábitat seguro, afectividad, socialización y educación, confianza…) estén aseguradas.

Como hemos mencionado anteriormente, las necesidades fisiológicas y de seguridad necesitan del trabajo de los cuidados. Cuidados como el autocuidado, el cuidado a personas dependientes y cuidado colectivo. Sin olvidar el cuidado a quien cuida. Para que esos cuidados se lleven a cabo de una manera adecuada, Evelyn expone que tienen que garantizarse tres condiciones: la continuidad de los ciclos naturales (ciclo del agua, oxígeno, plantas…), los recursos (tiempo, conocimiento – cómo cuidar a personas que requieren de cuidados especiales- , y la infraestructura – luz, agua…) y la ética de los cuidados (una conciencia individual y colectiva de los cuidados). Sin ellas, esto es, si el espacio donde se lleva a cabo la vida se debilita, la sostenibilidad de la vida entra en crisis.

En este artículo vamos a poner la mirada en el acceso al agua, para ver de qué manera ésta repercute en las mujeres de zona rural del Sur Global. Si examinamos el acceso al agua de El Salvador de 2017, se puede observar que hay grandes diferencias entre el ámbito rural y el urbano. El total de habitantes que tenían acceso a agua por tubería era el 88,3 %. De los cuales el 95,5 % vivía en zona urbana y 6,5 % en zona rural. En cambio, la población que se abastece por pozo fue de un 6,5 %, el 11,7 % de ellas pertenecían al ámbito rural y el 2,9 % al urbano. De todas formas, eso no garantiza la calidad del agua potable. Debido a la mala gestión y las leyes que tiene el estado salvadoreño sobre el agua, el bien queda en manos de empresas privadas y no se trata. Hoy en día, el 90 % del agua está contaminada, y a lo que se refiere al tratamiento, en 2017 sólo el 12,8 % de la población la trataba de alguna manera (cocer el agua, pasarla por un filtro, clorarla…), de ese porcentaje, el 11,3 % vivía en zona urbana y el 15,5 % en zona rural. El 70,3 % de la población no le hacía ningún tipo de tratamiento (64,7 % es de zona rural y 88,4 % de zona urbana), y el 16,9 % de la población compraba agua embotellada, de las cuales el 4,1 % era de zona rural y el 24 % de zona urbana (DYGESTIC, 2017). A esos problemas hay que sumarle el estrés climático que han provocado la deforestación y el cambio climático.

La falta de agua tiene consecuencias directas en el día a día y en las vidas de las mujeres, pues son éstas quienes se encargan de los trabajos reproductivos, y en consecuencia, quienes se encargan de acarrear el agua. Porque el agua es necesaria para todo: para hacer la colada, lavar los platos, preparar la comida, limpiar la casa y asearse, beber… Si no hay una infraestructura que asegure el acceso al agua, son las mujeres y las niñas quienes se encargan de traer el agua del río o del pozo, eso o llevar los trabajos domésticos a las fuentes naturales. Todo eso tiene consecuencias en la salud, educación, y en la participación en espacios colectivos de las mujeres, así como en su seguridad. Al mismo tiempo, como son ellas quienes sufren las consecuencias de la falta de agua, cuando la privatización del agua amenaza, son ellas quienes lideran las luchas.

Para hacer frente a esa situación, se ha empezado a instalar sistemas de bombeo aislado por energía solar en las comunidades. Es curioso ver cómo los hombres empiezan a involucrarse en la obtención del agua cuando se pone una infraestructura, pero cuando las fórmulas de obtenerla son precarias todo el peso recae en las mujeres.

Por otra parte, los sistemas aislados necesitan de una buena gestión después de haber sido instaladas para que puedan sobrevivir; esto es, la comunidad tiene que ser capaz de hacer frente a los problemas que pueda traer el sistema. Es por eso que es importante implicar a la población en el proceso, y que entienda el funcionamiento entero del sistema. Estos sistemas están hechos para mejorar la vida de la gente, para hacer frente a las necesidades del hogar. Si el agua se utiliza para alimentar animales, regar campos, limpiar vehículos…. Los sistemas no pueden abastecer a toda la comunidad porque el agua es un recurso limitado, y el sistema también. Para esas actividades hay que poner en marcha alternativas como recoger el agua de lluvia o reciclar la que se ha usado.

Al comienzo de este texto, se ha mencionado que una de las reivindicaciones de la economía feminista es vivir todas las etapas de la vida con dignidad. Los sistemas aislados facilitan las condiciones que se necesitan para que se cubran las necesidades fisiológicas y de seguridad, pero con la simple instalación del sistema no es suficiente. Las mujeres son conscientes del esfuerzo que hacen diariamente, y las consecuencias que conlleva sobre ellas. Para hacer frente a la situación, es necesario implicar a los hombres en procesos de concienciación y en tareas de cuidados, ya que, de lo contrario, la carga de trabajo de las mujeres se puede duplicar, y en el peor de los casos hasta triplicar.

XX seminario: Desarrollo, Cooperación y Tecnologías para el Desarrollo Humano

Dialogando sobre TFG que han apostado por la transformación social

Tras varios años acompañando la realización de Trabajos Fin de Grado y de Máster, desde Ingeniería Sin Fronteras País Vasco nos propusimos indagar sobre el potencial transformador que hay tras estas investigaciones. Por eso, hemos iniciado un proceso en el que hemos querido acercarnos a otras iniciativas que también creen que estos trabajos pueden ser una herramienta de cambio social y personal. En esta tarea, teníamos claro que queríamos conocer la experiencia del alumnado y el pasado mes de junio convocamos a un encuentro para dialogar sobre sus experiencias. 

Desde la diversidad de las personas que nos dimos cita (gente de diferentes ingenierías, ciencias, trabajo social, bellas artes… ), comenzamos a construir un posicionamiento común respecto a qué entendemos por transformación social. En la dicotomía irresoluble que nos obliga a elegir entre el capital y la vida, la apuesta por la transformación social tiene claro hacia dónde quiere ir. Es imprescindible poner en el centro las vidas que merecen ser vividas y, para ello, partir de una toma de posición y conciencia sobre el lugar que queremos ocupar, hacia dónde queremos construir. Desde el primer momento, aparece un consenso clave: no hay transformación social sin que previamente se mueva algo a nivel personal. 

A pesar de la diversidad de experiencias, todas las presentes coinciden en señalar que el TFG fue un elemento clave que ayudó a tomar conciencia sobre el mundo. “Al principio quería hacer un TFG bibliográfico, pero al lanzarme al mundo de la cooperación, fue un mirarme hacia dentro”. Al realizar el TFG aparecieron preguntas que nunca antes habían surgido, interrogantes que ayudan a definir el camino que se va a seguir. ¿Qué puedo aportar yo? ¿Para qué lo hago? ¿De qué manera quiero hacerlo? 

Sin embargo, aunque la experiencia estuvo llena de riqueza, también conllevó el encuentro con ciertas limitaciones. Muchas voces mencionan la falta de tiempo y una estructura final del documento que les impedía reflejar algunos aspectos clave de su proceso de formación y de investigación. “Sólo me pedían que reflejara la parte técnica, toda la indagación social quedaba en anexos”. Tampoco la formación recibida durante la carrera facilitó la adquisición de herramientas para enfrentarse al reto de realizar un TFG para la transformación social. Aunque precisamente esa distancia entre los temas abordados en clase y la posibilidad de indagar sobre otras temáticas a través del TFG supuso un enganche para continuar para algunas de las presentes: “en la carrera nos hablaban específicamente de industria armamentística; la posibilidad de hacer el TFG con ISF me ilusionaba y a eso me agarré para continuar con mi carrera”. 

Antes de irnos, dedicamos un tiempo a idear posibilidades de mejora en el  programa de TFG/TFM. Entre las ideas surgidas, se plantea la necesidad de que haya más profesorado implicado en la realización de este tipo de trabajos, ya que en ocasiones es difícil encontrar quien pueda tutorizar. Que la universidad aproveche la oportunidad para abrirse a movimientos sociales y asociaciones, generando espacios de trabajo en común y apoyando en la satisfacción de las necesidades y deseos expresados por la sociedad organizada. Se comenta lo interesante que sería poder vincular prácticas y TFG, la necesidad de mejorar la difusión de las investigación y hacer un mayor intento por dar continuidad a los resultados de este tipo de TFG. Un listado de más de 20 propuestas que en los próximos meses ayudarán a alimentar la investigación que estamos realizando desde Ingeniería Sin Fronteras.