El recorrido del feminismo a lo largo de su historia

Artículo escrito por Irune Turiño

El viernes 6 de noviembre se realizó la novena sesión organizada por ISF-MGI, que tuvo como ponente a Yolanda Jubeto con quien tuvimos la suerte de tratar y reflexionar sobre el feminismo. Yolanda nos mostró y ayudó a seguir el recorrido que este término ha tenido a lo largo de la historia.

Ha habido muchos movimientos en torno al Feminismo y muchas mujeres diferentes han participado en todos ellos. Aunque es cierto que su memoria se perdió un poco, a día de hoy se está recuperando poco a poco. Cronológicamente, las claves del feminismo organizado son:

–          Derechos civiles

–          Derechos económicos

–          Derecho al voto

Podríamos dividir este movimiento en 4 oleadas:

El origen del término “feminismo”, y por consecuente la primera ola, se sitúa en el siglo XVIII con la Revolución Francesa. En este siglo se empezó a dividir  a hombres y mujeres, etiquetando a la mujer como ama de casa debiendo estar al servicio del hombre, al cuidado de niños, del hogar… Por el contrario, el hombre era reflejo de cabeza, trabajo, dinero, inteligencia… Esta división dicotómica se ha dado durante mucho tiempo y ha repercutido, y repercute incluso a día de hoy, en la economía.

La Revolución Francesa junto con su lema “libertad, diversidad e igualdad”, abrió el camino a que la sociedad se cuestionase dicha igualdad entre hombre y mujeres. Es entonces cuando las primeras mujeres empezaron a movilizarse, a participar en la revolución y a escribir, defendiendo y reclamando los derechos de los que no gozaban bajo la condición de ser mujeres.

Posteriormente, en el siglo XIX en Estados Unidos, Seneca se movilizó a favor de la alfabetización de las mujeres y abarcó además temas que afectaban a las mujeres negras.

La segunda ola comienza a mediados del siglo XX. En este siglo se comienzan a establecer modelos de feminidad y masculinidad imponiéndonos socialmente parte de nuestro comportamiento. Simone de Beauvoir, figura muy importante en esta segunda ola, escribió mucho sobre este comportamiento impuesto enseñándonos que tenemos que reidentificarnos como seres libres e individuales desde el interior y no desde la mirada de la sociedad en la que vivimos.

Por otro lado, la relación sexo-género no es sólo lo que nos oprime a las mujeres sino también lo es la raza. Surge por tanto el concepto de la interseccionalidad feminista (1981) que se define como el punto de encuentro de los problemas de raza y de sexo que sufren las mujeres. Reivindica la introducción de la raza y la etnia dentro de la perspectiva de género para reflexionar, con un nuevo enfoque, acerca de la desigualdad entre hombres y mujeres, considerando éste el medio para lograr el fin de la doble discriminación por raza y por género que sufren las mujeres que no pertenecen a la raza blanca. Entre otras, Angela Davis denuncia que las mujeres sufren triple discriminación: por su sexo, por su raza y por su clase social y defiende que todas tenemos que unirnos y romper esta estructura.

La tercera ola se puede decir que se dio en el neoliberalismo. Cuando empezó esta corriente parecía que el feminismo ya estaba pasado, sin embargo en 1990 hubo mujeres que volvieron a poner el tema sobre la mesa.

Hoy en día estamos en la cuarta ola en la que se entiende el feminismo desde la pluralidad: feminismos en lugar de feminismo. Ésto se traduce a que existen reivindicaciones de diferentes mujeres desde diferentes puntos de vista abriendo por tanto distintos debates: mujeres afro, mujeres migradas, mujeres gitanas, mujeres transgénero, mujeres rurales…

Si definimos la economía como el arte de tratar las necesidades de una familia, la economía feminista puede decirse que se basa en tres ejes principales:

1.       La sostenibilidad de la vida que es el objetivo principal.

2.       El análisis de las desigualdades. Existen muchas diferencias entre hombres y mujeres, e incluso dentro de las propias mujeres también hay diferencias en cuanto a raza, clase, lugar…

3.       La transformación social. Es importante darle valor e impulsar las políticas públicas y hacer políticas a favor del cambio.

La economía feminista intenta poner la natura en el centro (ecofeminismo) y darle valor a los trabajos no remunerados como son los trabajos de cuidado y los trabajos de casa.

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